martes, 5 de abril de 2016

La asesina, de John Badham





La asesina
(Point of No Return, EEUU, 1993)
de John Badham

Jesús Guerra

Point of No Return se convirtió para el mercado externo a los Estados Unidos en The Assassin y, por consecuencia, en español, en La asesina, título bastante desafortunado y falto de imaginación.


La Asesina —lo dijo Peter Travers, el crítico cinematográfico de la revista norteamericana Rolling Stone— «es un remake perfectamente inútil». ¿Para qué rehacer una película francesa (Nikita [1990], de Luc Besson) que, así como está, funciona a la perfección? Quizá porque, contra lo que pudiera creerse, los norteamericanos son muy cerrados al cine extranjero. Nueva York es, lógicamente, la excepción, y un poco Los Ángeles, pero el resto del país no va a ver más que filmes producidos en los Estados Unidos o de otros países, pero en inglés. Es la única explicación para los continuos remakes de los últimos años. Una película extranjera gusta, sí, pero pocos la verán. Entonces, los estadounidenses compran los derechos, la vuelven a filmar, y se quedan con las ganancias. Esa es la explicación económica, que es —hasta donde yo puedo ver— la única que hay. Desde el punto de vista estrictamente cinematográfico es una inutilidad.

La historia, por supuesto, es la misma de la cinta original de Luc Besson. Incluso en la primera parte de la película hay algunos diálogos que son idénticos. En la segunda parte se dan una serie de cambios que tienen que ver más con el lugar en donde fue filmada la película (Los Ángeles y Nueva Orleans) que con la situación política norteamericana.




Y si Los Ángeles no es París, Bridget Fonda tampoco es —y dista mucho de serlo— Anne Parillaud. La transformación de Nikita en una agente es una verdadera metamorfosis. La desgarbada drogadicta, que pasa a ser una elegantísima y peligrosa mujer/agente, es mucho más eficaz en la versión francesa. La cinta norteamericana nos da la impresión de ser una versión “fresa” de la misma situación. Por fea que maquillen a Bridget Fonda, siempre presenta su mejor aspecto.

La versión norteamericana, es decir La Asesina, es justamente eso: una versión norteamericana, una visión agringada de Nikita. Las escenas de acción están aquí más rellenas de balas y de fuego, y no son, por eso, más efectivas, ya que la versión original de Luc Besson contaba más con el elemento del suspenso.




La Asesina es quizá más rápida y sin embargo aburre en algunos momentos porque la tensión no parece ser el fuerte del director John Badham. Es también una película que denota muchas pequeñas cosas que la versión francesa mantenía ambiguamente implícitas. Quizá los norteamericanos tienen miedo de que el espectador no sea capaz de comprender, y entonces explican, quitándole al público el placer de “descubrir” esos detalles.

El papel de Bob, interpretado por Gabriel Byrne, es aparentemente más cotidiano que el del Bob de Nikita (Tcheky Karyo), quien con su supuesta dureza y neutralidad resultaba, finalmente, más emotivo. En la versión francesa, el papel del novio de Nikita es de una importancia fundamental, no sólo en el argumento, sino emocional y humorísticamente. Jean-Hugues Anglade es un actor de primera línea, de una naturalidad y una simpatía impresionantes. En La Asesina, el novio es un tipo absolutamente insoportable que en lugar de equilibrar, desequilibra la cinta. La simpatía necesaria para sus secuencias simplemente se encuentra ausente. Además, en la versión original, este hombre es un empleado de supermercado. Un tipo, en apariencia, sin pretensiones. Un detalle que nos habla de una situación específica de la Francia de nuestros días. En la versión norteamericana es también un empleado, pero en este caso de una compañía que renta departamentos. Barre, cobra la renta… pero eso es lo que hace para vivir, ya que en realidad es un fotógrafo. Esa doble situación nos habla, también, de la realidad norteamericana, sobre todo en una ciudad como Los Ángeles, pero… ¿no nos habla también de los guionistas y de los productores de la cinta? ¿Por qué no utilizar para la historia a un muchacho que no tiene aspiraciones ni pretensiones? ¿Quizá porque el desencanto es poco norteamericano?




Por último, Víctor, el Limpiador, un pequeño personaje de gran importancia en el argumento, está interpretado espléndidamente en ambas versiones (Harvey Keitel, en La Asesina; Jean Reno en Nikita). Sin embargo, es mucho más impresionante la muerte de el Limpiador en la versión francesa. Una muerte más absurda, en el silencio de la noche, detenido en un semáforo en rojo en una calle solitaria, en lugar de esa escena plenamente hollywoodense de La Asesina, aplastado por un automóvil.

Tal parece que los norteamericanos, educados en Disneylandia, necesitan de fuegos artificiales y sonidos ensordecedores para darse cuenta de que se la están pasando bien. Sin embargo, hay que reconocer el profesionalismo con que los norteamericanos ejecutaron su copia. Se necesita valor, ya que —al igual que sucede en esta reseña— es imposible ver su película sin remitirse automáticamente a la original.




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* Las reseñas de la sección Cine de Hoy (2001-2010), y muchas de Cine de Ayer (1971-2000), salvo aclaración, fueron escritas en las fechas del estreno en México de esas obras, en salas de cine o en video, y son publicadas aquí (más o menos) como fueron publicadas en su momento en medios impresos de Coahuila.

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Actualización:
¿Qué pasó con la carrera cinematográfica de Bridget Fonda? Después de Point of No Return (1993) filmó todavía mucho hasta 2002, año en que hizo su última película, la cual fue para la TV, Snow Queen.

Por su parte, el realizador John Badham (nació en Inglaterra en 1939), quien comenzó su carrera en 1971 rodando series y películas para la TV, hizo su primer largometraje para el cine en 1976: The Bingo Long Traveling All-Stars & Motor Kings. Y al año siguiente, su segunda película lo hizo famoso: Saturday Night Fever. Su tercera película fue también muy conocida: Drácula (la versión con Frank Langella). Entre las que filmó después de La asesina están: Another Stakeout (1993), Drop Zone (1994), Nick of Time (1995), Incognito (1997), pero a partir de 1998 regresó a la TV, para la que ha dirigido películas y muchos capítulos de series, algunas muy conocidas como The Shield, Crossing Jordan, Heroes, Criminal Minds, Supernatural y, el colmo: Nikita.

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La Asesina (Point of No Return)
Dirección: John Badham
Guión: Luc Besson (La Femme Nikita), Robert Getchell, Alexandra Seros
Fotografía: Michael W. Watkins
Edición: Frank Morris
Dirección de arte: Sidney Z. Litwack
Con: Bridget Fonda, Gabriel Byrne, Dermot Mulroney, Miguel Ferrer, entre otros
Género: Acción, Crimen, Drama
País: EE.UU.
Año: 1993
Duración: 109 minutos




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