sábado, 15 de octubre de 2016

Inferno, de Ron Howard



Inferno
(EEUU, Japón, Turquía, Hungría, 2016)
de Ron Howard

Jesús Guerra

Inferno es la tercera aventura cinematográfica de Robert Langdon (interpretado en los tres filmes por Tom Hanks), personaje creado por Dan Brown que aparece en cuatro de sus novelas: Ángeles y demonios (2000), El código Da Vinci (2003), El símbolo perdido (2009) e Inferno (2013). Fue tal la controversia y, por tanto, el éxito de ventas de la segunda novela, que se convirtió en la primera película: El código Da Vinci (2006), tres años después se estrenó Ángeles y demonios (2009) y siete años después Inferno.

En una reciente entrevista, Dan Brown negó que la versión cinematográfica de su tercera novela de Langdon, El símbolo perdido haya sido desechada, dijo que los productores aún no han encontrado la manera de hacer una buena película a partir de su libro debido a la complejidad argumental de la novela, y que por lo tanto, debido a que Inferno se publicó desde 2013, decidieron adelantarla. Hay que recordar que, en las tres películas basadas en sus novelas, Dan Brown aparece acreditado como productor ejecutivo. (Por cierto, hay que apuntarlo, dijo también que su quinta novela con Langdon como protagonista, llamada Origin, será publicada en septiembre de 2017.)




Hay críticos que han atacado a Dan Brown por utilizar la misma estructura en todas sus novelas sobre Langdon (esto incluye un inicio similar: Robert Langdon, que es profesor en Harvard, lleva su apacible rutina de maestro hasta que alguien lo invita a investigar algo). Quienes hacen esta crítica no parecen darse cuenta que las novelas forman parte de una serie, y por lo tanto deben tener características similares. ¿No empiezan casi siempre igual los cuentos y las novelas de Sherlock Holmes, por poner sólo un ejemplo? Inferno comienza de manera diferente (quizá Dan Brown quiso complacer a esos críticos), aunque la estructura implícita es la misma (lo veremos luego en flash-backs). Aquí, Robert Langdon despierta en un hospital, en Florencia, Italia, con una herida en la cabeza y sin recordar los últimos días. De hecho, lo último que recuerda es estar en la universidad en donde da clases, en Estados Unidos. Ha estado soñando imágenes medievales, específicamente escenas relacionadas con la peste negra (la plaga del siglo XIV).




Lo atiende la doctora Sienna Brooks, la cual le explica que llegó el día anterior, en taxi, con una herida en la cabeza, diciendo cosas incompresibles. Langdon está sorprendido. Un enfermero les avisa que una policía pide hablar con el enfermo. Y momentos después la mujer policía camina por el pasillo que conduce al cuarto de Langdon y le dispara a un médico. La doctora cierra la puerta y ayuda a Langdon a escapar, y lo lleva a su departamento. Ahí Langdon encuentra, en el saco que llevaba cuando llegó al hospital, un aparato pequeño que proyecta una imagen de la ilustración de Boticelli del infierno descrito por Dante. Pero esa ilustración ha sido alterada. Deciden hablar a la embajada de los Estados Unidos, y quien responde le dice a Langdon que lo han estado buscando. Le pregunta en dónde se encuentra para mandar por él. Por seguridad, Langdon da la dirección de un hotel que está frente al departamento de la doctora, y cuando ven que llega la misma policía, y luego otras camionetas con hombres armados, Brooks y Langdon huyen y continúa la persecución que empezó en el hospital y que seguirá por una buena parte de la película. Es decir, aquí la obra comienza en medio de la acción, y Langdon tiene que descubrir qué era lo que ya estaba investigando.




He leído algunas críticas de esta cinta, y varias de ellas tachan esta película de «ridícula», pero creo que los críticos responsables de esas reseñas no han comprendido el género al que esta obra pertenece. ¿Creerán que las cintas de Jason Bourne o las de James Bond son realistas? ¿Les parecerán creíbles? Algunos de ellos confiesan no haber visto las dos películas anteriores de la serie ni haber leído las novelas de Dan Brown. A mí (que sí vi las dos películas anteriores y sí leí las cuatro novelas) me parece muy entretenida, creo que tiene una buena dosis de intriga y que tiene un buen ritmo (sin ser de estas obras nuevas que son tan rápidas que ni se entienden ni, de hecho, dejan ver bien lo que sucede). No es, tampoco, la mejor película de acción ni el thriller más emocionante del año.





El problema con las adaptaciones de las novelas de Dan Brown es que tienen que resumir tanto la parte del desciframiento de las pistas (que es lo que hace que estas novelas sean tan entretenidas), que las películas se vuelven casi incomprensibles y las pistas, irrelevantes. (Por eso una buena parte de los espectadores que vieron El código Da Vinci pero no leyeron la novela decían «¿Y por esto se hizo tanto escándalo?») En Inferno el tema de Dante se vuelve casi un adorno (lo que no sucede en la novela, o por lo menos no en la misma medida). No es incompetencia de los guionistas ni del director, simplemente las reglas del cine son demasiado estrictas (comenzando por la duración de una película de misterio y acción). En realidad, las novelas de Dan Brown no deberían de adaptarse al cine, están pensadas y hechas para ser leídas, y si la adaptación es una necesidad de nuestro tiempo, una miniserie sería el vehículo más adecuado.




Por otra parte, recordemos que la crítica literaria «seria» del mundo de habla inglesa ha atacado mucho las obras de Brown, sobre todo su escritura. Pero Brown no tiene pretensiones de escribir gran literatura. Lo que él quiere —lo ha declarado— es escribir novelas entretenidas en las que el lector aprenda algo. Son más o menos lo que fueron las novelas de Julio Verne en el siglo XIX. Los lectores aprendían de ciencia y de geografía y se divertían. En las novelas de Dan Brown los lectores comunes y corrientes aprendemos cosas de arte y de símbolos y de ciudades importantes del mundo, y nos divertimos leyéndolas. No son obras especializadas. Inferno obviamente no es para especialistas en Dante. Me parece que los lectores de novelas y los espectadores de películas tenemos la obligación de ubicar las obras que leemos y vemos antes de hacer críticas idiotas. Decir que el Ulises de Joyce es difícil de leer y que además le falta acción es cierto, pero al mismo tiempo es una estupidez.




Las tres películas que se han hecho de la serie de Robert Langdon han sido dirigidas por Ron Howard. El guión de la primera cinta fue escrito por Akiva Goldsman (un espléndido guionista), el de la segunda fue del mismo Goldsman y David Koepp, y el de la tercera de Koepp. David Koepp es un guionista respetado. En su filmografía, de 30 títulos, tiene obras como La muerte le sienta bien (Death Becomes Her, 1992, dirigida por Robert Zemeckis), Parque Jurásico (1993, coescrito con Michael Crichton y dirigida por Steven Spielberg), Carlito's Way (1993, dirigida por Brian De Palma), Misión imposible (1996, coescrito con Robert Towne, dirigida también por De Palma), Panic Room (2002, dirigida por David Fincher), Spider-Man (2002, dirigida por Sam Raimi), Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull (2008, dirigida por Steven Spielberg) y la ya anunciada Indiana Jones 5 (que se estrenará en 2019 y será dirigida también por Spielberg), por mencionar sólo algunas. Tal vez Inferno no sea su mejor guión, pero teniendo en cuenta las dificultades de adaptación de la novela, no me parece que esté nada mal.




Ron Howard, por su parte, es un realizador bastante decente. No es un genio ni un «autor» a la europea, pero ha hecho algunas cintas muy entretenidas y disfrutables, y no hay que olvidar que se ganó el Oscar a Mejor Director por A Beautiful Mind en 2002. Entre sus películas están Splash (1984), Cocoon (1985), Parenthood (1989), Apollo 13 (1995), How the Grinch Stole Christmas (2000), y Cinderella Man (2005), por mencionar sólo algunas de las más conocidas.

Vale la pena apuntar, por si no han leído la novela y les interesa hacerlo después de ver esta película, que el final ha sido cambiado de manera importante. Y, por supuesto, prefiero el final de la novela.

Las interpretaciones están bien, sin ninguna que sobresalga. Tom Hanks, como en las dos cintas previas de la serie, está muy moderado, porque así es su personaje, tranquilo, aunque es apasionado cuando habla de lo que le interesa y está lleno de energía. Gracias a sus locaciones (Florencia, Venecia y Estambul), y a algunos de los museos y sitios en los que se desarrollan algunas de las escenas, la película tiene tomas bellísimas. Por lo demás es una cinta realizada con buen gusto.

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Inferno
Dirección: Ron Howard
Guión: David Koepp
Fotografía: Salvatore Totino
Edición: Tom Elkins y Daniel Hanley
Diseño de producción: Peter Wenham
Vestuario: Julian Day
Música: Hans Zimmer
Con: Tom Hanks, Ben Foster, Felicity Jones, Sidse Babett Knudsen, Omar Sy, Irrfan Khan, y Ana Ularu, entre otros.
País: Estados Unidos, Japón, Turquía, Hungría
Año: 2016
Duración: 121 minutos



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