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domingo, 27 de septiembre de 2020

Enola Holmes, de Harry Bradbeer

 

Legendary Entertainment, PCMA Productions, Netflix

Enola Holmes

 

Película

(Enola Holmes, Reino Unido, 2020)

de Harry Bradbeer

 

Jesús Guerra

 

 

Inglaterra, 1880 y tantos. Enola (Millie Bobby Brown), de 15 años, y su madre, Eudoria (Helena Bonham Carter), se llevan de maravilla. El padre de Enola murió cuando ella era una niña, y sus hermanos mayores, Mycroft (Sam Claflin) y Sherlock (Henry Cavill), hace años que viven en Londres y no han regresado a la casa familiar. Eudoria, una mujer que para su época era vista como especial, o francamente extravagante, según el punto de vista, se encargó de la educación de su hija, y así como la hizo leer una gran cantidad de libros y la enseñó a dibujar, también la instruyó en artes marciales y desciframiento de algunos códigos. Lo que Eudoria quería era que Enola fuera autónoma y que encontrara su propia identidad, lo cual, en ese tiempo, en el caso de las mujeres, era casi una herejía.

 


La que nos cuenta la historia es la propia Enola, en varias ocasiones mirando directamente a la cámara (es decir, hacia los espectadores). Enola es feliz pero la mañana en que cumple 16 años no encuentra a su madre en la casa. La sirvienta le entrega el regalo de cumpleaños que le dejó Eudoria, una caja con varios objetos que Enola sabe que deben contener pistas para que Enola la encuentre.

 

Tan pronto se enteran de la desaparición de su madre, Mycroft y Sherlock se presentan en la casa familiar. Mycroft, bastante pedante y autoritario, se asombra del estado de la casa, que considera excesivamente descuidada, y, sobre todo, de su hermana, a la que considera casi una salvaje. Sherlock, un tanto sorprendido, se mantiene emocionalmente alejado. Mycroft, al faltar su madre, pasa a ser el tutor de su hermana, y de inmediato da instrucciones para que Enola vaya a estudiar a una institución privada, a cargo de la señorita Harrison (Fiona Shaw, a quien tan bien le van estos papeles de mujer afectada, rígida y dictatorial; ella interpretó a Petunia Dursley, la tía desalmada de Harry Potter). Ante esa situación, y dado que Sherlock se niega a intervenir para salvarla, Enola decide escaparse para buscar a su madre, es decir, para realizar la investigación que la conduzca hasta ella, siguiendo, de esta manera, los pasos de su hermano Sherlock, quien para esos momentos es ya un detective famoso.

 


Enola toma un tren hacia Londres y en el tren mismo, de manera accidental, se ve envuelta en los problemas de un joven marqués que también está huyendo de su casa, pero él, por su rango, es buscado por la policía y perseguido por un tipo sospechoso. Este asunto, por supuesto, le complica las cosas a Enola y la obliga a realizar dos investigaciones simultáneas.

 

Esta cinta está basada en la primera novela (The Case of the Missing Marquess, publicada en inglés en 2006, y en español en 2010 como El misterio del Marqués desaparecido) de la serie Enola Holmes, de la escritora estadounidense Nancy Springer, serie que contiene seis novelas, de las cuales sólo tres han sido traducidas al español.

 


El argumento y su tratamiento en general me gustan bastante, aunque es cierto que tiene algunos problemas que, como no he leído la novela, no sé si son del libro o de la adaptación. He leído algunas críticas que atacan a esta película por la simplicidad de algunas partes de la investigación de Enola, y también por el trato más bien obvio de algunos temas, como el feminismo, no sólo de Eudoria sino de la cinta en general. Sin embargo, hay que tener en cuenta que tanto la novela como la película son obras dirigidas a los adolescentes, así que no puede ser excesivamente compleja ni sutil.

 

Me gusta la dirección de esta cinta, a cargo de Harry Bradbeer, un realizador que tiene 25 años trabajando para series de televisión, me gusta el tono y la agilidad que le ha dado a Enola Holmes, y su labor con los actores, todos estupendos, aunque sobresale, por supuesto, Millie Bobby Brown (la chica misteriosa de la serie Stranger Things), dueña de un carisma asombroso, quien carga sobre sus hombros con el peso de la película entera.

 


Me gustan muchísimo una serie de elementos utilizados, en edición, por ejemplo, como los carteles de cine mudo que se corrigen según la narración, que junto con los momentos en que Enola se dirige directamente a la cámara, logran establecer un tono juguetón y una complicidad con los espectadores que se mantiene a lo largo de toda la obra; y me gustan mucho, también, la escenografía, la ambientación y algunos recursos gráficos como los utilizados en la primera parte de los créditos finales (un teatro para niños, con figuras de papel).

 

La música de esta película, compuesta por Daniel Pemberton, es, en términos generales, maravillosa, alegre y llena de energía, aunque, hay que reconocerlo, en algunos momentos es un poco demasiado dulce.

 


Si los preadolescentes y adolescentes de hoy no saben quién es Sherlock Holmes, la película podría estar en problemas, aunque, por otra parte, podría ser el instrumento para que lo conozcan y, por lo menos algunos de ellos, se interesen en él. A los adultos que conocemos al personaje, y en particular a los que les (nos) gusta, podría llegar a incomodarlos el hecho de que el llamado mejor detective de la literatura policiaca tenga un papel tan pequeño —aunque no precisamente insignificante, al final nos damos cuenta de que sí ha trabajado, aunque tras bambalinas—, y, desde el punto de vista cinematográfico, lo curioso es que esté interpretado por Henry Cavill, un actor de moda que bien puede verse, casi, como un desperdicio.

 

Mycroft es siempre un misterio. En las obras de Conan Doyle aparece muy poco; en algunas adaptaciones es presentado como un hombre tan inteligente como su hermano, pero más ambicioso e interesado en otras cosas, como la política; en otras versiones es casi tan brillante como Sherlock, aunque no llega a su nivel, y en Enola Holmes nos lo muestran como autoritario pero ingenuo. Eudoria, por su parte, es harina de otro costal, un personaje sumamente interesante y misterioso. Y Enola es un personaje formidable al que me gustaría ver en otras películas. ¿Se adaptarán las otras novelas? Todo depende de qué tan bien le vaya a esta película... Me parece una obra muy disfrutable, con todo y que se le tambalea el ritmo en el segundo acto, y mi recomendación es que la vea cuanto antes.

 


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* Todas las imágenes que acompañan esta entrada son propiedad de Legendary Entertainment, PCMA Productions, Netflix

 

Enola Holmes

Producción: Legendary Entertainment, PCMA Productions, Netflix

Dirección: Harry Bradbeer

Guion: Jack Thorne, basado en la primera novela de la serie Enola Holmes, El caso del marqués desaparecido, de Nancy Springer

Fotografía: Giles Nuttgens

Música: Daniel Pemberton

Edición: Adam Bosman

Diseño de producción: Michael Carlin

Dirección de arte: Belinda Cusmano, Martin Hitchcock, Choi Ho Man, Andrew Munro, Ashley Winter

Escenografía: Lisa Chugg

Vestuario: Consolata Boyle

Con: Millie Bobby Brown (Enola Holmes), Henry Cavill (Sherlock Holmes), Sam Claflin (Mycroft Holmes), Helena Bonham Carter (Eudoria Holmes), Louis Partridge (Tewkesbury), Burn Gorman (Linthorn), Adeel Akhtar (Lestrade), Susan Wokoma (Edith), Hattie Morahan (Lady Tewkesbury), Frances de la Tour (la viuda), Claire Rushbrook (la señora Lane), Fiona Shaw (la señorita Harrison), entre otros.

Género: Aventura, misterio, drama, crimen

País: Reino Unido

Idioma: Inglés

Año: 2020

Duración: 123 minutos

Está en Netflix

 


viernes, 14 de agosto de 2020

Warrior Nun (serie-TV), de Simon Barry

 

Fresco Film Services, Reality Distortion Field, Netflix


Warrior Nun

Serie de TV

(Warrior Nun, Estados Unidos, 2020)

Creador: Simon Barry

 

Primera temporada

 

Jesús Guerra

 

 

En España, tan impermeable al inglés, por supuesto se llama La monja guerrera, que suena más surrealista que Warrior Nun, aunque signifiquen lo mismo, y es que es cierto, el título de la serie es deliciosamente absurdo y consistente con el absurdo contenido: absurdo, pero (algo) entretenido. Viéndolo bien, también la historia de la Iglesia católica es bastante absurda pues ésta sí tuvo monjes guerreros (entre ellos, los templarios), los cuales peleaban contra otros guerreros. La serie, sin embargo, trata de una orden (la Orden de la Espada en forma de Cruz) de monjas que pelean, con artes marciales, espadas y escopetas, contra demonios-fantasma y demonios encarnados y contra las fuerzas del Mal en la Tierra...

 

La serie está basada en un cómic de los años 90 de Ben Dunn, pero (como siempre) con muchos cambios. El cómic está centrado en la Hermana Shannon (Melina Matthews) pero la serie la manda a la banca como personaje secundario, sobre todo para flashbacks, pues la matan en el primer episodio, en cambio el papel central se lo dan a Ava (¡que no es monja!, interpretada por la actriz portuguesa Alba Baptista), personaje creado para la serie. Hay, además, otros flashbacks sobre la Monja Guerrera original, que peleó en las Cruzadas y creó la congregación. Celebro el deseo del autor del cómic y del creador de la serie de apoyar el actual empoderamiento de la mujer, pero es evidente que desconocen la historia de la Iglesia católica y el pésimo trato que le ha dado a las mujeres a lo largo de sus dos mil años de existencia: nomás recuerden cómo le fue a Juana de Arco. ¿Y por qué el título está en singular si se trata de una orden de monjas guerreras? ¿Las otras no cuentan?

 


Ava es una chica de 18 años que ha pasado 10 en un orfanatorio de España, paralizada del cuello para abajo. A los 8 años iba con su madre en un auto cuando ésta tuvo un accidente y murió. Como la madre era católica el orfanato, atendido por siniestras monjas educadas en el franquismo, se hizo cargo de la niña, la cual, al llegar a la mayoría de edad, murió en condiciones más que sospechosas para todos, menos para los sacerdotes que dirigen la morgue. Estando el cadáver de Ava en el depósito de cadáveres, llega un grupo de monjas guerreras cargando a su líder moribunda, la Hermana Shannon. Nos enteramos entonces de que para ser la jefa de las Monjas Guerreras se requiere tener en el cuerpo un objeto divino (que no menciono pero que es otro de los absurdos de la serie). El objeto debe ser extraído e insertado de inmediato en el cuerpo de la sucesora, pero en ese momento son atacadas por fuerzas sobrenaturales, y en medio del caos, la monja que ya extrajo el objeto de Shannon decide ocultarlo en el otro cadáver que está a la mano: el de Ava.

 

Lo que nadie esperaba, sucede: Ava resucita, se da cuenta que puede moverse y, por si fuera poco, tiene poderes especiales... y huye. Ava se encuentra, de pronto, en unas calles llenas de vida, algo que nunca ha experimentado como adolescente, y al mismo tiempo puede caminar y correr (y bailar, lo vemos poco después). Pronto conoce a unos amigos y un joven que le gusta y empieza la fiesta. Cuando las Monjas Guerreras la encuentran y le explican la situación, a Ava no le hace ninguna gracias y huye de nuevo. Esto es lógico, es parte de la Ruta del Héroe («la negativa al llamado» se llama este paso), pero creo que en esta serie los guionistas exageran pues se pasan más de la mitad de la temporada en este estira y afloja.

 


Por supuesto, hay más: una empresa que realiza experimentos que el cardenal Duretti (Joaquim de Almeida) considera demoniacos, y la propia agenda política de este cardenal, el cual llega a meter en cintura a las monjas ninjas, a su madre superiora (Sylvia De Fanti) y al jefe operativo, el padre Vincent (Tristán Ulloa). Vale la pena señalar que el título de cada capítulo corresponde a una cita bíblica la cual, se supone, corresponde, de alguna manera, al contenido (lo cual que no pienso verificar).

 

La actriz que interpreta a Ava (Alba Baptista) es muy bonita, de hecho es muy parecida a la Ellen Page de hace 10 años (Page nació en el 87 y Baptista en el 97), y a mí me parece carismática, sin embargo su personaje en algunos (o bastantes) momentos nos llega a parecer insoportable, aunque esto puede explicarse por las condiciones en que vivió en el orfanato y que apenas comienza a vivir de manera normal.

 

La primera temporada de esta serie es muy irregular. El ritmo es más bien lento para ser una serie de acción, las actuaciones tampoco son muy parejas, lo cual finalmente es responsabilidad de los realizadores. Eso sí, las locaciones son espléndidas: Málaga, Sevilla, Antequera, Córdoba, Marbella y Ronda. Pero en general, esta serie, con este título surrealista, pudo ser mejor. Me gusta, eso sí, que, aunque en un principio Warrior Nun parece una trampa para atraer millennials y centennials incautos a las redes católicas, poco a poco la Iglesia comienza a perfilarse como uno de los villanos de esta historia.

 


La temporada no termina propiamente, es decir, deja a los espectadores en un cliffhanger, lo cual quiere decir no sólo que los productores tienen preparado material para una o varias temporadas posteriores, sino que además tienen confianza en que les darán luz verde para continuar. Pero eso, en realidad, está por verse.

 

Apunto, como nota final, que me gusta el efecto y el aspecto de los demonios-fantasma, pero detesto la imagen de los demonios encarnados: parecen monstruos de cintas de superhéroes, una especie de Hulk en carnaval.

 

El público natural de esta serie: adolescentes y jóvenes (segunda mitad de la Generación Y y primera de la Z), gamers, lectores de cómics y fans de obras de fantasía y acción. Pero también puede ser por lo menos entretenida para adultos (Generación X y hasta la cola de los Baby Boomers) amantes de la fantasía más delirante, en el estado de ánimo adecuado.

 

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* Todas las imágenes que acompañan esta entrada son propiedad de Fresco Film Services, Reality Distortion Field, Netflix

 

Warrior Nun

Producción: Fresco Film Services, Reality Distortion Field, Netflix

Dirección: Simon Barry (2 episodios), Mathias Herndl          (2), Agnieszka Smoczynska (2), Sarah Walker (2), Jet Wilkinson (2)

Guiones: Simon Barry, David Hayter, Amy Berg, Matt Bosack, Terri Hughes Burton, Suzanne Keilly, Sheila Wilson, basados en la novela gráfica de Ben Dunn

Fotografía: Christopher LaVasseur, Imanol Nabea

Edición: Christopher A. Smith

Diseño de producción: Bárbara Pérez-Solero

Vestuario: Cristina Sopeña

Con: Alba Baptista (Ava), Toya Turner (Shotgun Mary), Kristina Tonteri-Young (Hermana Beatrice), Lorena Andrea (Hermana Lilith), Tristán Ulloa (Padre Vincent), Thekla Reuten (Jillian Salvius), Melina Matthews (Hermana Shannon), Olivia Delcán (Hermana Camila), Joaquim de Almeida (Cardenal Duretti), Sylvia De Fanti (Madre Superiora), Emilio Sakraya (JC), entre muchos otros.

Género: Acción, drama, fantasía

País: Estados Unidos

Idioma: Inglés (algo de español y de italiano)

Año: 2020

Duración: 45 minutos cada episodio

Episodios: 10

Está en Netflix

 

 


 

 


sábado, 21 de marzo de 2020

The Letter for the King (serieTV), de William Davis


© FilmWave-Netflix




The Letter for the King
Serie de TV
(Carta al rey, Holanda, 2020)
Creador: William Davies

Jesús Guerra


The Letter for the King (en España y Argentina lleva como título en español Carta al rey) es una miniserie de seis episodios que adapta la novela juvenil del mismo título, del escritor holandés Tonke Dragt, publicada originalmente en 1962. Es una serie de fantasía, que, como todas las obras de este género (no confundir con lo fantástico en la literatura y el cine) se ubica en una tierra imaginaria, que no es precisamente la nuestra, pues la magia existe, y se ubica en un período sumamente parecido a la Edad Media europea. En este caso, afortunadamente, no hay dragones. Hay reyes y reinas, príncipes y princesas, monjes y, por supuesto, caballeros.

El protagonista es Tiuri (Amir Wilson, un adolescente con cara de niño) quien de manera evidente no tiene las habilidades necesarias para pelear con espada, pero a quien su padrastro insiste en entrenar para que pueda competir para convertirse en un Caballero, como lo es él y como lo fueron su padre y su abuelo... Tiuri, que es todo corazón, no sabe muy bien qué sentir por su padrastro, el cual es distante. Su madre le dice que debe aprender a quererlo, como lo ha hecho ella, pues los trajo a ambos de la última guerra como su esposa y su hijo en lugar de traerlos como prisioneros o sirvientes (porque, obviamente, hay una serie de reinos en guerra, etc., etc.).


© FilmWave-Netflix


Finalmente, Tiuri logra pasar las pruebas (gracias en realidad al dinero de su padrastro) y la última prueba que deben enfrentar los seis ganadores juntos (si uno falla, todos fallan, es como un examen en grupo) es pasar esa noche, inmóviles y en silencio (es decir, sin gritar y sin salir huyendo), en una capilla en la que los espíritus de muchos caballeros ahí enterrados pueden hacerlos ver y escuchar casi cualquier cosa. Los otros cuatro vencedores y próximos caballeros son Arman (Islam Bouakkaz), Jussipo (Jonah Lees), Foldo (Jack Barton) y, además, Iona (Thaddea Graham), la única «caballera» del grupo, porque, por supuesto, en estas edades medias para las nuevas generaciones el empoderamiento femenino ya estaba en marcha, así como la integración racial y la multiculturalidad.

A Foldo y a Jussipo (que también son muy buenos, personajes con corazones grandes y además carismáticos, lamentablemente muy desperdiciados) Tiuri, de entrada, no les cae ni bien ni mal, pero Iona y Arman no lo soportan pues saben que Tiure no debería de estar ahí, al menos por méritos con las armas.

Pero entonces alguien toca a la puerta de la capilla pidiendo ayuda, Tiure abre, los otros protestan porque la orden es no hacer caso del mundo exterior por esa noche, y Tiure se encuentra con un hombre que le dice que su amo, un caballero, está herido y requiere ayuda, y Tiure sale de la capilla prometiendo volver muy pronto... pero Tiure no vuelve porque esa noche se le encomienda un trabajo que obviamente le queda muy grande, y, de fallar, la suerte del reino y la vida de muchísimas personas estarían en peligro...


© FilmWave-Netflix


La serie se deja ver, es interesante, simpática, visualmente agradable, tiene buenos efectos especiales, buena música, las actuaciones son irregulares, pero no malas, algunos de los actores adultos son bastante buenos. Los jóvenes al parecer fueron dirigidos para que fueran más parecidos a los adolescentes contemporáneos que a los del tiempo en que se ubica la historia, lo cual es comprensible. Tiene momentos oscuros, algo de misterio, la violencia más bien es sugerida, tiene un par de escenas realmente bellas y algunos buenos giros argumentales, sobre todo al final. La serie, en términos generales, está bien. Nada más. No es relevante, mucho menos trascendente, pero es entretenida, y para los jóvenes tiene un mensaje importante. Y para ver en familia, en esta cuarentena del coronavirus, es una buena opción (si ustedes son padres muy cerrados, que no están a la vanguardia, mejor dejen que sus hijos vean solos esta serie pues puede haber por ahí alguna escena que les choque... a ustedes, no a sus hijos). Quiero suponer que a los jóvenes de los 10 años en adelante les gustará bastante.  

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Carta al rey (The Letter for the King)
Creador: William Davies
Producción: FilmWave; distribuidor mundial: Netflix
Dirección: Felix Thompson (3 episodios), Alex Holmes (2), Charles Martin (1)   
Guiones: William Davies (adaptación, 6 episodios), Harry Cripps (1), Stacey Gregg (1), Rose Heiney (1), Joy C. Mitchell (1), basados en la novela de Tonke Dragt
Fotografía: Petra Korner (3 episodios), Larry Smith (3)
Edición: Oral Norrie Ottey (3 episodios), Jesse Parker (3)
Diseño de producción: Brendan Heffernan (6 episodios), Ra Vincent
Dirección de arte: Jan Hak (6 episodios), Pavel Tatar
Música: Brandon Campbell
Diseño de vestuario: Barbara Darragh
Con: Amir Wilson (Tiuri), Ruby Ashbourne Serkis (Lavinia), Thaddea Graham (Iona), Islam Bouakkaz (Arman),
Jonah Lees (Jussipo), Jack Barton (Foldo), Nathanael Saleh (Piak), Gijs Blom (Principe Viridian), Peter Ferdinando (Jaro), Emilie Cocquerel (Reina Alianor), Omid Djalili (Sir Fantumar), Ben Chaplin (el Caballero Negro), entre muchos otros.
Género: Acción, aventura, fantasía, familiar
País: Holanda
Idioma: Inglés
Año: 2020
Duración: 45 minutos cada episodio
Episodios: 6 (¿primera temporada o miniserie?)
Está en Netflix


sábado, 18 de mayo de 2019

The Society, de Christopher Keyser





The Society
Serie de TV
(Estados Unidos, 2019)
Creador: Christopher Keyser

Jesús Guerra


Desde que leí la sinopsis de Netflix de la serie The Society supuse que era una variación actualizada de El señor de las moscas (Lord of the Flies, la primera novela de William Golding —Premio Nobel de Literatura de 1983—, publicada en 1954, la cual tiene dos adaptaciones cinematográficas, la dirigida por Peter Brook en 1963, y la de Harry Hook, de 1990), y al investigar un poco me enteré que, en efecto, la contratación de la serie se hizo por el siguiente concepto: una mezcla entre Lord of the Flies y la serie de TV Lost. Y esto significa que aunque no sea muy original tiene todo para ser por lo menos interesante. Pero además, el creador agregó un elemento sumamente inquietante en el origen de esta aventura, la cual es de interés para cualquier espectador a pesar de que, es evidente, su público natural es el de los adolescentes y los jóvenes adultos.




En un pueblo del noreste estadounidense, todos los estudiantes de la preparatoria son enviados en varios autobuses a pasar una semana en un parque nacional. Salen en las primeras horas de la tarde y para la noche van todos dormidos mientras llueve con fuerza. En medio de la noche, los jóvenes despiertan cuando los autobuses se detienen y se encienden las luces. Los choferes anuncian que hubo cambio de planes. Debido a la fuerte tormenta, llegaron a un punto en el que la carretera estaba bloqueada, así que no tuvieron más remedio que dar la vuelta y regresar. En efecto, los jóvenes descienden a la misma plaza en la que horas antes los despidieron sus padres y hermanos. Pero ahora no hay nadie esperándolos. Los jóvenes suponen que, debido a la hora, nadie contactó a sus padres. Así que algunos de ellos de inmediato los llaman por sus celulares, pero no obtienen respuesta. Es posible que los celulares de sus padres estén en silencio, sí, ¿por qué no? Así que todos se dirigen a sus casas a pie. Al llegar, encuentran todo como lo dejaron pero sin gente. ¿En dónde están sus padres y hermanos?




Se van juntando de nuevo, poco a poco, en la plaza central, desconcertados. No hay adultos en el pueblo. ¿Qué hacer? Pues claro: una fiesta en el edificio más cercano, que además está abierto: la iglesia.

Hay un elemento extraño, anterior a la partida de los muchachos, que hay que mencionar. Semanas antes, un olor nauseabundo inundó todo el pueblo. Nadie sabía cuál era su causa. Luego, tal y como apareció, el olor se desvaneció. Pero un día antes de la partida de los jóvenes, el extraño olor regresó. Y ahora que los muchachos están de vuelta y no encuentran a nadie más, el olor ha desaparecido también. Así surge la primera teoría: quizá sus padres fueron evacuados del pueblo, por el olor o por cualquier otro motivo, y por error a ellos los han regresado al pueblo. Lo cierto es que a la mañana siguiente a su regreso, los jóvenes insisten en las llamadas a sus padres, pero nadie les contesta. Para colmo, muy pronto se dan cuenta de que no tienen servicios de internet, ni de cable, ni de televisión satelital... Es, dicen, como si estuvieran separados del mundo (pero sí funcionan los servicios de agua, gas y electricidad, aunque nadie se preocupa de averiguar por qué).




Los jóvenes con acceso a los automóviles familiares deciden ir a alguno de los poblados vecinos a averiguar qué sucede. Pero apenas llegan al límite de la población se topan con el bosque: el bosque corta la carretera. Dan la vuelta y van en sentido contrario y al llegar al límite del pueblo: lo mismo. Están rodeados de bosque. Entonces surge otra teoría entre los muchachos: quizá son parte de un experimento muy elaborado y en realidad fueron llevados a una réplica de su pueblo (una réplica súper exacta pues hasta su ropa está ahí). Y luego surge otra teoría: tal vez se encuentran en un universo paralelo... ¿pero cómo? ¿Y por qué está el pueblo cercado? ¿Y por qué no están los demás pobladores?




Mientras descubren qué ha sucedido, tienen un problema mucho más inmediato: sobrevivir. De momento están las casas con víveres. Y está el supermercado, lleno. ¿Pero y después? Así, los jóvenes se enfrentan a su autoorganización. Y, por lo tanto, empiezan a darse las primeras peleas y divisiones. Se enfrentan a que en el principio está la política. Y tienen que experimentar. Quienes toman las responsabilidades de establecer reglas y de encontrar maneras de hacer que éstas se cumplan sienten el peso que estas tareas conllevan. Y aunque tratan de hacer las cosas bien, su inexperiencia los lleva a cometer errores, mismos que quienes están en su contra quieren hacerles pagar. Y pasan con mucha rapidez de una suerte de monarquía a una especie de democracia, y luego a algo muy parecido al fascismo demagógico. Si tan sólo fueran capaces, si tan sólo se atrevieran, a ser diferentes a sus padres y al resto de los adultos...




La primera temporada termina con un flash-forward misterioso que sienta las bases de la segunda temporada, la cual hasta el momento no ha sido confirmada, pero tampoco ha sido cancelada. Su título es muy adecuado pues no sólo de trata de una sociedad en particular, sino del reflejo de la historia de las diversas sociedades del planeta. Sin que sea una maravilla, The Society es bastante interesante, y aunque por momentos tiende a la lentitud, me parece que vale la pena verla. De hecho, yo ya espero la siguiente temporada.

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The Society
Creador: Christopher Keyser
Producción: Netflix
Dirección: Marc Webb (3 episodios); el resto de los directores, un episodio cada uno: Haifaa Al-Mansour, Patricia Cardoso,
Megan Griffiths, Rich Lee, Stacie Passon, Brett Simon, y Tara Nicole Weyr
Guiones: Christopher Keyser       (creador, 10 episodios), Qui Nguyen (10), Anna Fishko (3), Rachel Sydney Alter (1), Emily Bensinger (1) y Maile Meloy (1)
Fotografía: Attila Szalay (9 episodios)
Edición: Farrel Levy (3 episodios) y Philip Carr Neel (3)
Diseño de producción: Catherine Smith (9 episodios)
Dirección de arte: Gina B. Cranham
Música: Daniel Hart
Con: Kathryn Newton (Allie Pressman), Gideon Adlon (Becca Gelb), Sean Berdy (Sam Eliot), Natasha Liu Bordizzo (Helena), Jacques Colimon        (Will LeClair), Olivia DeJonge (Elle Tomkins), Alex Fitzalan (Harry Bingham), Kristine Froseth (Kelly Aldrich), José Julián (Gordie), Alex MacNicoll (Luke), Toby Wallace (Campbell Eliot), Jack Mulhern (Grizz), Spencer House (Clark), Emilio Garcia-Sanchez (Jason), Salena Qureshi (Bean), y Olivia Nikkanen (Gwen), entre muchos otros.
Género: Drama, misterio, ciencia-ficción
País: Estados Unidos
Idioma: Inglés
Año: 2019
Duración: 58 minutos aproximadamente cada episodio
Episodios: 10
Está en Netflix




martes, 22 de noviembre de 2016

Animales fantásticos y dónde encontrarlos, de David Yates




Animales fantásticos y dónde encontrarlos
(Fantastic Beasts and Where to Find Them, Inglaterra, EEUU, 2016)
de David Yates

Jesús Guerra

Newt Scamander (Eddie Redmayne) —un científico de la comunidad mágica inglesa, especializado en conservación de animales fantásticos—, llega, en 1926 (es decir 70 años antes de la saga de Harry Potter), a lo que tendría que ser una rápida visita a Nueva York, con una pequeña maleta. Su intención es encontrarse con un individuo que le venderá una rara especie de animal. Llega a un banco y en ese lugar suceden cuatro eventos que cambian radicalmente la dinámica del viaje, y uno más que le cambiará la vida.




En primer lugar conoce, por accidente, a un panadero (un «no-maj», que es como la comunidad mágica estadounidense conoce a las personas comunes y corrientes, es decir «no mágico», en lugar de «muggles» como en Inglaterra) de nombre Jacob y de apellido Kowalski (de fuertes ecos literarios, así se apellida uno de los personajes centrales de «Un tranvía llamado deseo»; Kowalski es interpretado espléndidamente por Dan Fogler), el cual está en el banco para pedir un préstamo para abrir una pastelería, y tiene sus muestras en una maleta de cuero idéntica a la de Newt.




El segundo evento: se le escapa a Newt de la maleta mágica una de las criaturas que ahí transporta, un animalejo maravilloso muy parecido a un ornitorrinco (¡un ornitorrinco!), que tiene especial predilección por todos los objetos metálicos y brillantes, como las monedas y las joyas (y están en un banco...). Tercero, debido a un accidente derivado del accidente anterior, Newt tiene que mostrarse ante Kowalski como un mago, y cuarto, cuando se despiden, por error intercambian sus maletas, así que cuando Kowalski, en su pequeño departamento abre su maleta, escapan algunos de los animales fantásticos que con tanto trabajo ha ido recolectando Newt en su viaje por el mundo, y estos animales pueden causar un caos en la ciudad y un desastre en las relaciones de los magos con los no-majs.




El quinto evento importante es que hay una bruja o maga que sigue a Newt porque le parece sospechoso, y cuando se da cuenta del desastre con los animales, lo arresta. Pero ella, llamada Tina (Porpentina Goldstein, interpretada por Katherine Waterston), tiene a su vez problemas con sus jefes en lo que sería el equivalente al Ministerio de Magia de Inglaterra, llamado Magical Congress of the United States of America, MACOSA (Congreso Mágico de los Estados Unidos de América). Nunca la toman en cuenta. No le dan importancia. Cuando ella explica por qué arrestó a Newt y abren su maleta en la oficina es cuando se dan cuenta de que Kowalski tiene la maleta de Newt pues ahí, frente a los jefes de Tina, sólo hay un montón de pastelillos. Así que Tina tiene que hacer equipo con Newt para localizar a Kowalski antes de que suceda un desastre. Y lo encuentran, pero algunos animales ya han escapado. Esa noche cenan en el departamento que Tina comparte con su hermana, Queenie (Alison Sudol), una bruja que lee la mente y que al parecer se enamora de inmediato de Kowalski. Jacob, por supuesto, está deslumbrado («No te preocupes», le dice ella, «todos los hombres piensan lo mismo cuando me conocen»).




Hasta aquí todo parece reducirse a una suerte de cacería urbana de animales fantásticos para devolverlos a esa suerte de maletín-zoológico de Newt, pero hay una segunda trama, literalmente muy oscura, pues por esos días se está produciendo en la ciudad un fenómeno que también pone en peligro las relaciones de los magos y los no-majs: hay un «obscurus» (o algo así) suelto, una energía negativa y destructiva fuera de control (digamos la furia ciega de una persona, exteriorizada en la forma de un minitornado). Y hay, por supuesto, un momento en el que ambas historias se juntan.




Hay otros personajes importantes aquí, y algunos de ellos cobrarán mayor importancia en las películas siguientes, pues ya se anunció que la saga constará de cinco películas. Una es Mary Lou (interpretada por la siempre estupenda Samantha Morton), una fanática religiosa que dice que «las brujas viven entre nosotros», y sus muy extraños hijos adoptivos; otro es Percival Graves (Colin Farrell), el Director de Seguridad Mágica de MACUSA. Y la sombra de Gellert Grindelwald, quien, según sabemos por la saga de Harry Potter, fue un amigo de juventud de Dumbledore y posteriormente su enemigo pues se pasó al lado oscuro. Dumbledore lo derrotó en 1945, es decir 19 años después de los acontecimientos narrados en este film.




Este es el primer guión escrito por J.K. Rowling y la verdad es que es espléndido. Es un guión original, aunque erróneamente se dice que está basado en el libro del mismo título, Animales fantásticos y dónde encontrarlos, publicado por J.K. Rowling en 2001. Ese libro, cuyo autor en el universo mágico es Newt, es un bestseller que para cuando Harry Potter y sus amigos lo llevan en clase, lleva ya 52 ediciones. Pero ese libro es un tratado de Magizoología, un bestiario, con la descripción de muchos animales fantásticos. Esta película no es ese libro sino lo que está detrás del mismo, y narra sólo una de las muchas aventuras del autor en sus viajes para capturar a estas criaturas maravillosas y mágicas. En el momento en que sucede lo narrado en esta película, Newt apenas está recabando la información y escribiendo el libro que publicará un año después, en 1927. Vale la pena apuntar el nombre completo del personaje, que viene en la sección «Acerca del autor» en el libro en cuestión: Newton (Newt) Artemis Fido Scamander, quien nació en 1897.




Como uno de los temas que se encuentran en la saga de Harry Potter, y obviamente también en esta película, es el lado oscuro y los magos que practican la maga negra, que son criminales, crueles, arrogantes, racistas, esclavistas, paranoicos, sádicos, etcétera, es lógico que parezca que esta obra es un reflejo de Donald Trump y de los oscuros tiempos que ya están aquí. No lo es. Son Trump y su gente los que siguen los tristes modelos fascistas del pasado y los quieren imponer de nuevo y, por tanto, entran a la perfección en el molde descrito. Y es que el universo mágico creado por J.K. Rowling es tan amplio que incluye, también, una crítica al resurgimiento de la ultraderecha en el mundo en los últimos años. Hay incluso un personaje, un junior adinerado, que se encamina a la presidencia del país...




Esta película, dirigida por David Yates (nacido en 1963, en Inglaterra), quien dirigió las últimas cuatro películas de Harry Potter, es, al igual que esos filmes, una mezcla precisa entre luz y oscuridad, en los temas y en la fotografía, y nos muestra una Nueva York bellísima pero fría, en parte nostalgia y en parte fantasía, al borde de la Gran Depresión. Y el retrato de los Estados Unidos, a través de la comunidad mágica y de los fanáticos, es entre otras cosas el de la segregación racial, la inseguridad y la paranoia.




Los vestuarios son estupendos, así como la escenografía y la fotografía. Los efectos especiales, maravillosos. Los diseños de los animales son sensacionales y en ningún momento se vuelven una caricatura, como lamentablemente sucedió, por ejemplo, con los monstruos de Los hombres de negro o los fantasmas de Ghostbusters. Las interpretaciones son muy adecuadas, pero sobresalen Eddie Redmayne (recordemos la escena en la que realiza un ritual de apareamiento para atraer a la versión fantástica de un rinoceronte), Dan Fogler (muy simpático pero controlado, en permanente estado de shock debido al descubrimiento de la magia), Alison Sudol (muy divertida), Samantha Morton (muy dura en su papel de fanática religiosa) y Ron Perlman (como un impresionante y traidor goblin gángster).




La minuciosidad del diseño en todos los aspectos de esta película es verdaderamente espectacular. La película es bellísima, así como la música de James Newton Howard; es divertida, tierna y ligera, y también tiene sus aspectos siniestros. Ahora que sabemos que vienen cuatro filmes más, escritos por J.K. Rowling, y dirigidos por David Yates, como se ha anunciado, podemos suponer que la serie se volverá más compleja e interesante.

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Animales fantásticos y dónde encontrarlos (Fantastic Beasts and Where to Find Them)
Dirección: David Yates
Guión: J.K. Rowling
Fotografía: Philippe Rousselot
Edición: Mark Day
Dirección de producción: Stuart Craig, James Hambidge
Vestuario: Colleen Atwood
Música: James Newton Howard
Con: Eddie Redmayne, Colin Farrell, Katherine Waterston,  Samantha Morton, Dan Fogler, Alison Sudol, Jon Voight, y Johnny Depp, entre muchos otros
Género: Fantasía, Aventuras
País: Inglaterra y EE.UU.
Año: 2016
Duración: 133 minutos