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viernes, 20 de noviembre de 2020

Rebeca, de Ben Wheatley

 

Netflix, Working Title Films

Rebeca

 

Película

(Rebecca, Reino Unido, Estados Unidos, 2020)

de Ben Wheatley

 

Jesús Guerra

 

 

Una joven inglesa (Lily James) trabaja como dama de compañía para la insoportable señora Van Hopper (deliciosamente insoportable, hay que decirlo, gracias a la interpretación de Ann Dowd) la cual pasa sus vacaciones en Monte Carlo. La acción transcurre a fines de los años 30. La señora Van Hopper ha visto que Maxim de Winter (Armie Hammer) es también huésped del hotel y le ordena a su acompañante que le pida al jefe de meseros que la siente al lado del señor De Winter en la cena, para «entretenerlo», pues debe de seguir tristísimo debido a que enviudó un año atrás. ¿Y quién es el señor De Winter? El dueño de Manderley, una mansión de ensueño en Inglaterra. La joven hace lo que su patrona le ordena, pero no logra su objetivo, lo que sí logra es cautivar a Maxim. La joven y Maxim pasan, entonces, varios días paseando y comiendo juntos, gracias a una oportuna enfermedad de la señora Van Hopper, hasta que ésta decide irse a Nueva York y le ordena a su dama de compañía que prepare sus maletas pues se marchan a la mañana siguiente.

 


La chica, en la mañana, le avisa a Maxim de lo que va a suceder y éste le pide que se vaya con él a Manderley. Y juntos le dan la noticia a la expatrona Van Hopper, la cual los felicita con una enorme y falsa sonrisa, muerta de envidia. Hasta aquí, la cinta se ha desarrollado más o menos como una comedia romántica. A partir de la llegada a la asombrosa Manderley, la obra se convierte, ahora sí, en un drama de misterio, dominado por una villana de antología, la señora Danvers (una estupenda Kristin Scott Thomas) y por la sombra larguísima y densa de Rebecca, la esposa fallecida de Maxim. La lucha de la nueva señora De Winter es, entonces, contra un fantasma, un fantasma que se encuentra en la mente de cuantos conocieron a Rebecca, al parecer, una mujer perfecta.

 


Y la lucha que ha tenido que entablar esta nueva adaptación de la novela homónima de Daphne Du Maurier ha sido con su propia Rebecca, es decir, con la exitosísima película de 1940 de Alfred Hitchcock (a pesar de que ha habido numerosas adaptaciones posteriores, para cine, televisión, teatro y radio). El fantasma de la Rebecca de Hitchcock habita también en la mente de muchos críticos que de inmediato han atacado la nueva adaptación, algunos con profunda saña. A mí, en cambio, esta nueva versión de Netflix, dirigida por Ben Wheatley, me ha gustado, en términos generales. No es perfecta, por supuesto, creo que tiene algunos problemas de ritmo y de atmósfera, aunque me parece bien contada, y tiene un final agregado que no termina de convencerme.

 


Sin entrar en detalles, para no arruinarles la experiencia a quienes no hayan visto ninguna de estas dos adaptaciones ni hayan leído la novela, puedo decirles que la cinta de Hitchcock tuvo que hacer un cambio importante en la parte final de la película, en uno de los puntos clave, debido al tristemente célebre Código Hays, o Código para la Producción de Películas que estuvo vigente de 1934 a 1968 en los Estados Unidos, el cual servía de guía para la autocensura de la industria cinematográfica norteamericana, para evitarse problemas con la ley, como prohibiciones de exhibición o juicios por faltas a la moral. El cine es un medio mucho más masivo que los libros, así que la novela no tuvo ningún problema a pesar de haber sido un bestseller, y hasta se ganó el National Book Award en los Estados Unidos en 1938 (aunque la autora era inglesa). La nueva versión (que no se asume, por supuesto, como un remake de la cinta de Hitchcock, sino como una nueva adaptación de la novela) cuenta esa escena fundamental como está en la novela, pero a cambio hace otros cambios en la parte final, que tampoco me convencen, para darle mayor importancia al papel que juega la protagonista en esa sección de la cinta. Tienen sentido si suponemos que tanto los guionistas como el realizador estaban pensando en los espectadores (y sobre todo en las espectadoras) de las nuevas generaciones, que muy probablemente no han visto la película de Hitchcock ni han leído la novela (ni les interesa hacerlo), pero no es del todo coherente con la personalidad de la nueva señora De Winter (que, dicho sea de paso, su nombre nunca es mencionado, en ninguna de las dos adaptaciones ni en la novela, como contraste con las constantes menciones a Rebecca).

 


Lily James interpreta bastante bien su papel, y de hecho tal vez concuerde mejor con la idea de la novela, una chica pequeña, frágil, ingenua, buena, guapa pero insegura, que es vapuleada por la siniestra señora Danvers y por las circunstancias en que se encuentra, intimidada por la estatura social de su marido, de su familia, de la mansión en que vive y del fantasma de Rebecca, pero a la hora de compararla con Joan Fontaine (los que la comparamos, claro) pues no sale muy bien librada. Armie Hammer ha sido criticado por no verse lo suficientemente inglés, pero en mi opinión (todo es cuestión de perspectivas) en esta versión Maxim es más cálido, más cercano, más vulnerable, más «real», por lo menos para nuestro tiempo; la interpretación de Laurence Olivier tal vez era más cercana al comportamiento inglés, sobre todo en esa época, pero desde nuestros días se ve demasiado lejano y desinteresado.

 

Los decorados, las locaciones, la fotografía, la iluminación, las paletas de colores de cada escena, los vestuarios, son estupendos. Y la música, muy sutil durante la mayor parte de la cinta, es interesantísima, algo extraña y muy bella, a pesar de que para una buena parte de los espectadores pasará desapercibida. Lo que esta cinta definitivamente no logra es la atmósfera claustrofóbica y siniestra de la cinta de Hitchcock.

 

En el sitio IMDb, cuyos usuarios tienden a ser implacables, la Rebecca de Hitchcock tiene una calificación de 8.1 / 10 (a pesar de ser de Hitchcock y a pesar de que tuvo en su momento 11 nominaciones a los Óscares, de los cuales se ganó dos: Mejor Fotografía y Mejor Película), y en Metascore tiene una calificación de 86 / 100. En cambio, la Rebecca de Ben Wheatley tiene 6 / 100 en IMDb y 46 / 100 en Metascore, lo cual, la verdad, me parece injusto. Pero eso nos muestra, entre otras cosas, la enorme fuerza que ejerce aún la sombra de la cinta de 1940, el fantasma de la Rebecca de Hitchcock.

 

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* Todas las imágenes que acompañan esta entrada son propiedad de Netflix y Working Title Films

 

Rebecca

Producción: Netflix, Working Title Films

Dirección: Ben Wheatley

Guion: Jane Goldman, Joe Shrapnel, basado en la novela homónima de Daphne Du Maurier

Fotografía: Laurie Rose

Música: Clint Mansell

Edición: Jonathan Amos

Diseño de producción: Sarah Greenwood

Dirección de arte: Will Coubrough, Nick Gottschalk, Louise Lannen, Will Newton

Vestuario: Julian Day

Con: Lily James (Señora de Winter), Ann Dowd (Señora Van Hopper), Armie Hammer (Maxim de Winter), Kristin Scott Thomas (Señora Danvers), Tom Goodman-Hill (Frank Crawley), Sam Riley (Jack Favell), entre otros.

Género: Drama, misterio

País: Reino Unido, Estados Unidos

Idioma: Inglés

Año: 2020

Duración: 121 minutos

Está en Netflix

 


lunes, 7 de septiembre de 2020

El joven Wallander (serie-TV), de Ben Harris

 

Yellow Bird, Netflix


El joven Wallander

Serie de TV

(Young Wallander, Reino Unido, 2020)

Creador: Ben Harris

 

Primera temporada

 

Jesús Guerra

 

 

Quien haya leído alguna de las 12 novelas policiacas de la serie Wallander del escritor sueco Henning Mankell (1948-2015), o haya visto la serie inglesa Wallander (12 episodios, uno por novela, de hora y media cada uno, divididos en cuatro temporadas estrenadas entre 2008 y 2016, con Kenneth Branagh en el papel del inspector de policía sueco), o haya tenido la oportunidad de ver la serie policiaca sueca, también llamada Wallander (interpretada por Krister Henriksson; realizada y estrenada entre 2005 y 2014, con 32 episodios de hora y media; en esta serie colaboraba el propio Mankell como guionista o coguionista, supongo que escribió historias específicas para la TV), quien haya leído, repito, alguna de las novelas o visto alguna de estas dos series sabe perfectamente quién es el inspector Kurt Wallander.

 

La novedad de Netflix con El joven Wallander es brindarnos una serie como precuela, la cual, lo adelanto, está bien hecha y es interesante. Kurt está casi recién egresado de la academia de policía, es un novato, y su mejor amigo, Reza (Yasen Atour), es también policía. Pero el novato muy pronto se enfrenta a un episodio traumático, el asesinato horrendo de un sueco blanco por parte de un inmigrante.

 


Como Kurt no tiene dinero, vive en una zona «complicada», todos sus vecinos son inmigrantes, y el asesinato se comete, de madrugada, en la plaza que está frente al edificio en donde se encuentra su departamento. Como Kurt es obsesivo, comienza a pasar reportes de cosas que ve en su barrio que pueden estar relacionados con el asesinato, y esto hace que el jefe de policía, Hemberg (Richard Dillane), ascienda a Kurt a detective de homicidios, pues le parece, por una parte, que es conveniente tener en el caso a un infiltrado en la zona del crimen y, por otra, que Kurt es un joven prometedor.

 

Esta primera temporada de seis episodios (de aproximadamente 45 minutos cada uno) es bastante interesante, tiene momentos emocionantes y está bien contada, pero tampoco es algo del otro mundo, es una serie bastante decente pero no sobresaliente; eso sí, respeta una de las características de las novelas de Henning Mankell, la utilización de la novela negra como una manera de explorar temas sociales relevantes. Es una primera temporada algo neutra que, de seguir, podría y debería mejorar y desarrollar más al personaje central.

 


Sin embargo, la serie nos obliga a preguntarnos algunas cosas, y la primera es evidente: ¿por qué está ubicada en el presente? Si fuera acorde a la línea temporal correspondiente, tendría que estar ubicada en los años 70, cuando Wallander tenía alrededor de veintitantos años. Se «entiende» (nótense las comillas) la modernización de un personaje como Sherlock Holmes, que en años recientes fue el personaje central de dos series de televisión, la inglesa Sherlock (2010-2017, con Benedict Cumberbatch y Martin Freeman, la cual está ubicada en el Londres del presente), y la norteamericana Elementary (2012-2019, con Jonny Lee Miller y Lucy Liu, la cual se desarrolla en la Nueva York de nuestros días), pero Holmes es un personaje que tiene más de 130 años de existencia, en cambio la última novela con Kurt Wallander tiene apenas 11 años de haber sido publicada. Así que esta serie anacrónica de El joven Wallander es, por lo menos, desconcertante, y ese afán de cambiarlo todo en las adaptaciones, enervante.

 

Y si nos ponemos quisquillosos, para los suecos debe ser molesto que a pesar de que el actor que interpreta a Kurt, Adam Pålsson, sea sueco, hable en inglés. Y a los habitantes de Malmö, la ciudad en la que se supone transcurren los hechos, les debe de molestar que la serie no esté filmada ahí, sino en Vilna, la capital de Lituania.

 


En fin, vale la pena verla, se van a entretener y tal vez a descubrir algunas cosas sobre la situación de los inmigrantes en los países nórdicos. Para los interesados en las novelas y relatos de Henning Mankell con Kurt Wallander, en español (todas publicadas por Tusquets), les dejo la lista:

 

* Asesinos sin rostro (Mördare utan ansikte, 1991).

* Los perros de Riga (Hundarna i Riga, 1992).

* La leona blanca (Den vita lejoninnan, 1993).

* El hombre sonriente (Mannen som log, 1994).

* La falsa pista (Villospår, 1995).

* La quinta mujer (Den femte kvinnan, 1996).

* Pisando los talones (Steget efter, 1997).

* Cortafuegos (Brandvägg, 1998).

* La pirámide (Pyramiden, 1999; relatos cortos con Wallander como protagonista)

* Antes de que hiele (Innan frosten, 2002).

* Huesos en el jardín (Handen, 2002)

* El hombre inquieto (Den orolige mannen, 2009)

 

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* Todas las imágenes que acompañan esta entrada son propiedad de Yellow Bird, Netflix

 

El joven Wallander (Young Wallander)

Producción: Yellow Bird, Netflix

Dirección: Ole Endresen (3 episodios), Jens Jonsson (3)

Guiones: Ben Harris, Anoo Bhagavan, Jessica Ruston, Ben Schiffer

Fotografía: Gaute Gunnari

Música: Matti Bye

Edición: Erlend Kristoffersen, Theo Lindberg, Joakim Pietras

Diseño de producción: Malin Lindholm

Con: Adam Pålsson (Kurt Wallander), Leanne Best    (Frida Rask), Richard Dillane (Hemberg), Ellise Chappell (Mona), Sara Seyed (Jasmine), Yasen Atour (Reza Al-Rahman), Jordan Adene (Ibra), Alan Emrys (Gustav Munck), Charles Mnene (Bash), Jacob Collins-Levy (Karl-Axel Munck), entre muchos otros.

Género: Crimen, drama, misterio, thriller

País: Reino Unido

Idioma: Inglés

Año: 2020

Duración: 45 minutos cada episodio

Episodios: 6

Está en Netflix

 

 



 

 

 


sábado, 11 de julio de 2020

Marcella (Serie TV), de Hans Rosenfeldt y Nicola Larder


© Buccaneer MediaNetflix



Marcella
Serie de TV
(Marcella, Reino Unido, 2016-2018-2020)
Creadores: Hans Rosenfeldt, Nicola Larder

Temporadas: 1 a 3

Jesús Guerra


En Marcella el personaje central es, por supuesto, Marcella Backland (Anna Friel), quien pronuncia su nombre a la italiana: Marchela. Al inicio de la primera temporada nos enteramos de que ella colaboró en la investigación del caso de un asesino en serie que asfixiaba a sus víctimas con bolsas de plástico. Después de la pesquisa dejó su trabajo para dedicarse a su familia. Su marido es Jason (Nicholas Pinnock), sus hijos adolescentes son Emma (Imogen Faires), la mayor, y Edward (Asher Flowers). Marcella y Jason, nos enteramos después, tuvieron una tercera hija, que murió a los pocos meses.

Han pasado alrededor de 11 años desde su retiro, sus hijos se encuentran en un internado, su matrimonio no pasa por su mejor momento y Marcella se aburre y se angustia sola en su casa. Cuando se entera que han comenzado a aparecer cadáveres de mujeres asfixiadas como en el caso de una década atrás, Marcella pide reintegrarse a la policía. Sus antecedentes como detective son tan buenos que la reciben de inmediato y se integra al equipo que investiga los nuevos asesinatos. 

Si Marcella es buena investigadora se debe, entre otras cosas, a que es muy obsesiva, trabaja mucho y su instinto es muy acertado. Otras características: no acata las reglas con facilidad, prefiere investigar sola, es muy testaruda, bocona y violenta... y en algunas ocasiones tiene «apagones», de repente despierta y no sabe por qué se encuentra en donde está, cuánto tiempo ha pasado ni qué hizo. Cuando se entera que su marido la engaña, el frágil matrimonio se derrumba. Hay un momento de la temporada en el que Marcella investiga un asesinato que no sabe si lo cometió ella misma en uno de sus apagones.




Esta serie es muy ágil pero no ligera, con elementos diversos y simultáneos, sumamente interesante, con una excelente producción, guiones de primera, magnífica dirección y formidables actuaciones (ingleses tenían que ser). Por supuesto, sobresale Anna Friel, porque su personaje es sumamente complejo y la actriz lo interpreta de manera colosal. Pero en general, el desarrollo y la interpretación de todos los personajes son estupendos; muy definidos y sólidos.

Así como en el mundo del rock existe la pregunta que divide a los fans sobre qué grupos son mejores, los ingleses o los estadounidenses (yo soy de los partidarios de los ingleses, aunque por supuesto hay muchos grupos norteamericanos que me gustan), en el mundo del cine, aparte de la cuestión más abarcadora entre el cine de Hollywood y el europeo, hay otra más centrada en la lengua inglesa: qué cine es mejor, el de los Estados Unidos o el de Gran Bretaña. Y aquí también me inclino por los ingleses. Sus obras tienen un no sé qué, un plus, algo chispeante que las hace más frescas, más vivas, y en los momentos emotivos, menos melodramáticas. Vean Marcella a ver si también captan esa diferencia, ese plus, aun si, como me sucede a mí, les sea difícil definirlo. Para mí se nota desde los créditos iniciales, acompañados por la canción «Fall» de The Bug.

Vale la pena apuntar que esta serie fue creada por Hans Rosenfeldt, guionista sueco de la famosa serie Bron/Broen que luego tuvo un remake norteamericano como The Bridge, y por la guionista inglesa Nicola Larder, de ahí que esta serie puede ser vista como una especie de noir nórdico a la inglesa.




La segunda temporada —que comienza cuando unas personas al taladrar una pared de su departamento encuentran una oreja humana— es, creo, más intensa, compleja, ágil e interesante que la primera, y en definitiva más oscura; para colmo, aquí las circunstancias familiares de Marcella, por una parte, y una terapia de hipnosis a la que se somete para intentar averiguar el origen de sus apagones, la conducen al límite.

La tercera temporada sufre del mismo síndrome que la tercera temporada de The Sinner (reseñada aquí): cambia completamente la estructura y la dinámica de la serie. Marcella sigue siendo ella, con sus culpas y su dolor, y también con sus apagones y su difícil y peligroso comportamiento, pero en todo lo demás es casi una serie distinta. Es interesantísima, sin duda, luego de asumir la sorpresa inicial, pero el cambio es tan drástico que una buena parte del público no termina de aceptar la transformación (esto se puede ver en las calificaciones de los usuarios del sitio de información cinematográfica IMDb.com). Una cosa que hay que reconocer del equipo de producción, es que saben perfectamente cómo terminar las temporadas; los finales de las tres son fenomenales.

¿Habrá una cuarta temporada de Marcella? Aún no se sabe. En este año, todas las producciones y las decisiones de producción van con retraso debido a la pandemia. De hecho, esta tercera temporada no pasará en Gran Bretaña sino hasta septiembre de este año. Y si vemos que estas tres temporadas se han estrenado cada dos años, de existir la cuarta se estrenaría hasta 2022 o 2023...

Por lo pronto, disfruten los episodios que tenemos de Marcella.

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* Todas las imágenes que acompañan esta entrada son propiedad de Buccaneer Media, Netflix

Marcella
Creadores:  Hans Rosenfeldt, Nicola Larder
Producción: Buccaneer Media
Dirección: Charles Martin (6 episodios), Ashley Pearce (5), Jonathan Teplitzky (3), Charles Sturridge (3), Gilles Bannier (3), Henrik Georgsson (2), Jim O'Hanlon (2)
Guiones: Hans Rosenfeldt, Nicola Larder, David Allison, Tim Loane, Marston Bloom, Mark Greig, Ben Harris, Camilla Ahlgren, Emer Gillespie, Matthew Thomas, Mike Walden, Paul Waters
Fotografía: Ulf Brantås, Urszula Pontikos, Kate Reid, Maja Zamojda, Carl Sundberg, Adam Suschitzky, Sam Care, Dirk Nel
Edición: Liana Del Giudice, Adam Green, Ulrike Münch, James Hughes, Mike Jones, Elen Pierce Lewis,  Daniel Gethic, Robbie Morrison, Helen Sheridan, Isobel Stephenson, Jones, Dominic Strevens
Diseño de producción: Max Gottlieb, Ed Turner, Gillian Devenney
Dirección de arte: Henry Woolway, Dominic Roberts, Aline Leonello
Música: Lorne Balfe
Con: Anna Friel (Marcella Backland), Ray Panthaki (Rav Sangha), Jack Doolan (Mark Travis), Jamie Bamber (Tim Williamson), Nicholas Pinnock (Jason Backland), Imogen Faires (Emma Backland), Asher Flowers (Edward Backland), Hugo Speer (Frank Young), entre muchos otros.
Género: Crimer, drama, misterio, thriller,
País: Reino Unido
Idioma: Inglés
Año: 2016, 2018, 2020
Duración: 45 minutos cada episodio
Episodios: 8 (temporada 1), 8 (temporada 2), 8 (temporada 3)
Está en Netflix








viernes, 12 de junio de 2020

The Feed (Serie TV), de Channing Powell


© Amazon Studios, Studio Lambert



The Feed
Serie de TV
(The Feed, Estados Unidos, Reino Unido, 2019)
Creador: Channing Powell

Jesús Guerra


The Feed es una serie de televisión producida por los Estados Unidos y el Reino Unido, realizada en este último, pues se ubica en Londres y sus alrededores. Es una mezcla de drama, ciencia-ficción y, en última instancia, un poco de terror, basada en la novela homónima del actor, productor y ahora novelista Nick Clark Windo (misma que, hasta donde tengo entendido, no ha sido publicada en español). La idea central es bastante buena: en un futuro cercano, una empresa inglesa ha logrado realizar implantes cerebrales que le permiten al ser humano conectarse a una forma evolucionada de Internet sin necesidad de aparatos externos, y con esta conexión, controlable a voluntad, no sólo estar informado sino comunicarse con quien se quiera, o con el mundo, para transmitir mensajes, fotos y videos, claro, pero también pensamientos, sensaciones y sentimientos. Esta red, este internet futuro se llama The Feed (digamos, la transmisión). Casi todos los países del mundo están conectados, y casi todos los habitantes de esos países tienen el implante. Por supuesto, todo lo demás está conectado también: los sistemas financieros, las redes eléctricas, etcétera. Pero si este sistema sirve para tener conectados a todos, sirve, también, para mantener vigilados a todos...

La trama principal está relacionada con la muy rica y muy disfuncional familia de los Hatfield. Lawrence (David Thewlis) es el inventor de The Feed, y su director general; su esposa Meredith (Michelle Fairley) es la negociadora y publirrelacionista de la empresa; su hijo Ben (Jeremy Meumark Jones) es el hijo fiel a la familia, el que trabaja para la empresa pero no es el preferido del padre, y Tom (Guy Burnet) es el preferido pero es el rebelde, que se ha mantenido lejos de la familia, no trabaja para la empresa y además es psicólogo especializado en tratar la adicción a, precisamente, The Feed. Ben está casado con Miyu (Jing Lusi), pero su matrimonio peligra porque Ben es celoso, inmaduro, resentido y violento. Tom está casado con Kate (Nina Toussaint-White), quien desconfía de la familia de su marido, y muy pronto tienen una niña.




Hay varias subtramas, entre ellas una relacionada con los adictos a The Feed, otra tiene que ver con los miembros de la Resistencia (grupos que militan contra The Feed y de su capacidad no sólo para inundar a los humanos de banalidades sino también para vigilarlos y someterlos), y otra con personas afectadas por hackers, ataques que, en este caso, afectan directamente la percepción y la personalidad de las víctimas. Esto crea no sólo un drama sino un nuevo terror.

El hecho de que la serie esté tan centrada en la familia Hatfield, por lo menos en la primera temporada que es la que se puede ver por el momento, tiene la función de mostrarnos la situación desde dentro de la empresa, pero creo que descuida muchas de las posibles situaciones externas. Sí nos muestra un poco del exterior a través de las otras subtramas, por supuesto, pero podría mostrarnos más. Por otra parte, la problemática familiar es muy detallada (es un decir) pero un tanto inútilmente pues hay otros muchos aspectos interesantes que se podrían desarrollar a partir de los elementos que ya tiene la serie.

Lo que sí está muy bien es que el asunto de los hackeos, que comienza con unos casos aislados y extraños, empieza a crecer y en los capítulos finales se revela no sólo la dimensión del problema sino su origen, que es asombroso. La primera temporada tiene un buen final, y deja abierta la puerta para una gran cantidad de posibilidades futuras. La segunda temporada está aceptada pero no hay fechas de estreno todavía.

Visualmente la serie está bien, con pocos pero interesantes efectos especiales. A algunos de los personajes principales les falta algo de desarrollo y se mantienen en un nivel funcional, pero el argumento es muy interesante y con muchas implicaciones no sólo para ese mundo futuro sino para nuestro presente. Por el final podemos prever que la segunda temporada será muy diferente.

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* Todas las imágenes son propiedad de Amazon Studios y Studio Lambert

The Feed
Creador: Channing Powell
Producción: Amazon Studios, Studio Lambert
Dirección: Tinge Krishnan (2 episodios), Misha Manson-Smith (2), Jill Robertson (2), Colin Teague (2), Carl Tibbetts (2)
Guiones: Michael Clarkson, Rachel De-Lahay, Tom Moran, Channing Powell, basados en la novela homónima de Nick Clark Windo
Fotografía: Eben Bolter, Catherine Derry, Ed Moore
Edición: Helen Chapman, Daniel Gethic, Laura Morrod, Ben Whitehead
Dirección de arte: Steven Grainger, Ellie Dyson, Matt Fraser, Karen Roch, Beth Pell
Música: Jon Opstad
Con: Guy Burnet (Tom Hatfield), David Thewlis (Lawrence Hatfield), Shaquille Ali-Yebuah      Shaquille (Danny), Michelle Fairley (Meredith Hatfield), Osy Ikhile (Max), Jing Lusi (Miyu Hatfield), Jeremy Neumark Jones (Ben Hatfield), Chris Reilly (Gil Tomine), Nina Toussaint-White (Kate Hatfield), Clare-Hope Ashitey (Evelyn Kern), entre otros.
Género: Drama, ciencia-ficción
País: Reino Unidos, Estados Unidos
Idioma: Inglés
Año: 2019
Duración: 50 minutos (aprox.) cada episodio
Episodios: 10 (primera temporada)
Está en Amazon Prime



domingo, 3 de mayo de 2020

Aniquilación, de Alex Garland


© Paramount Pictures, Skydance, Scott Rudin Productions;
DNA Films, Netflix



Aniquilación
(Annihilation, Reino Unidos-Estados Unidos, 2018)
de Alex Garland

Jesús Guerra


Alex Garland (nacido en Londres en 1970) es un creador con una obra sumamente interesante que, me parece, no ha recibido el reconocimiento que merece. Comenzó como novelista: La playa (1996; adaptada al cine [2000] por John Hodge y dirigida por el estupendo Danny Boyle); The Tesseract (1998; adaptada al cine [2003] por Oxide Chun Pang y Patrick Neate, y dirigida por el primero), y The Coma (2004). Luego pasó a la escritura de guiones, algunos adaptados (Never Let Me Go, basado en la novela de Kazuo Ishiguro [2010]; Dredd, basado en un cómic [2012]) y otros originales (28 Days Later [2002], y Sunshine [2007], ambas dirigidas por Danny Boyle) y luego a la dirección de cine (Ex Machina [2014], con guión original propio; y la que ahora comentamos Aniquilación, adaptada por él de una novela del norteamericano Jeff VanderMeer). También hay que apuntar que ha escrito los guiones de dos videojuegos (Enslaved: Odyssey to the West [2010] y DmC: Devil May Cry [2013]) y de una serie de TV, creada por él, Devs [2020 que pasa en Hulu].


© Paramount Pictures, Skydance, Scott Rudin
Productions; DNA Films


No he leído la novela Aniquilacion, de Jeff VanderMeer, pero he leído que la película tiene muchos cambios. A este respecto, Garland ha dicho que su adaptación ha sido más bien a partir de sus recuerdos del libro y de los efectos que le provocó su lectura. La cinta ha gustado más a los críticos que al público general, lo cual no me sorprende demasiado pues se trata de un tipo de ciencia-ficción muy alejado de los gustos masivos como Star-Trek y Star Wars. Sin embargo, me parece que bien podría convertirse en un clásico del futuro, como sucedió con Blade Runner (Ridley Scott, 1982), que en su momento fue un fracaso de taquilla para pasar luego a cinta de culto y después a clásica.

La cinta empieza con el choque de una especie de pequeño aerolito junto a un faro, a la orilla del mar. Lena (Natalie Portman) es una bióloga con experiencia en el ejército, casada con Kane (Oscar Isaac), un militar de fuerzas especiales al que llaman para una misión secreta, así que él no puede decirle a dónde va ni qué va a hacer ni cuándo podría volver. Un año después, Lena lo llora sumida en una depresión que no puede vencer, está segura de que Kane ha muerto. Sin embargo, para su asombro, Kane regresa a casa. No sabe cómo regresó, ni cuánto tiempo ha pasado, y se comporta y se siente de manera extraña. De pronto, Kane empieza a convulsionarse. Lena pide una ambulancia y en el camino al hospital un comando militar detiene el vehículo y se llevan a Kane y a su mujer.


© Paramount Pictures, Skydance, Scott Rudin
Productions; DNA Films


Lena despierta en un cuarto de un hospital militar. Se presenta ante ella la doctora Ventress (Jennifer Jason Leigh), quien la lleva a ver a su marido, que está entubado e inconsciente, y la doctora, luego de cuestionar a Lena acerca del regreso de Kane, poco a poco le explica la situación en la que se encuentran. Desde hace tres años que cayó el objeto extraterrestre junto al faro, se ha ido expandiendo una especie de burbuja, con el faro como epicentro, y simplemente no han logrado saber qué hay dentro de ese espacio. Se han enviado varios equipos a investigar y no ha regresado nadie. Y las comunicaciones entre el interior de esa burbuja y el exterior no funcionan; esa suerte de esfera es llamada «el Brillo» (the Shimmer) a partir de cómo se ve desde afuera, algo como una cortina altísima de colores translúcidos cambiantes. Por eso el misterioso regreso de Kane, directamente a su casa, y su posterior deterioro, es tan importante para el ejército y para el grupo de científicos que estudian el fenómeno. Calcula Ventress que en unos cuantos meses el brillo habrá llegado hasta donde se encuentra la construcción en la que ahora están. Y con Kane en coma, la doctora no tiene otro remedio que enviar otra expedición al interior del brillo para investigar, y ahora será ella misma quien la dirija.

La expedición está formada por cuatro mujeres, y Lena solicita formar parte de ella como quinto elemento, pues además de que es bióloga, le interesa de manera personal saber qué le sucedió a su marido. Y el nuevo grupo de investigación entra al Brillo. Lo contado hasta aquí no es más que el misterioso arranque de la historia, lo que el grupo de mujeres encuentra en el Brillo es alucinante y enloquecedor, y, visualmente, deslumbrante.


© Paramount Pictures, Skydance, Scott Rudin
Productions; DNA Films


Aniquilación está hecha como un thriller de ciencia-ficción, pero, en un cierto momento, la obra se vuelve aterradora, no porque esté hecha con los códigos del cine de terror (aunque utiliza algunos) sino por las reflexiones que esta propuesta nos provoca, con elementos cercanos al gusto de David Cronenberg. El argumento es de una enorme originalidad y la factura de la cinta es de primera, muy eficaz y de una extraña, inquietante y fascinante belleza. Podría extenderme porque esta obra me encanta, pero no quiero decir nada que pueda echarles a perder la experiencia del descubrimiento de los misterios que se encuentran en el centro de esta cinta extraordinaria y asombrosa.

En cuanto a la novela, Annihilation (Aniquilación), es la primera de la trilogía Souther Reach, de Jeff VanderMeer, las dos siguientes son Authority (Autoridad) y Acceptance (Aceptación), las tres publicadas en inglés en 2014, y las tres publicadas en español. La primera se ganó dos premios en los Estados Unidos, el Nébula y el Shirley Jackson. Cuando la adaptación fílmica se estrenó, en 2018, se especuló que también podrían adaptarse las dos novelas restantes de la trilogía, pero hasta el momento no hay noticias al respecto.

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Aniquilación
Producción: Paramount Pictures (presenta); Skydance Media (presenta); Scott Rudin Productions; DNA Films
Dirección: Alex Garland
Guion: Alex Garland (basado en la novela homónima de Jeff VanderMeer)
Fotografía: Rob Hardy
Edición: Barney Pilling
Diseño de producción: Mark Digby
Dirección de arte: Gareth Cousins
Música: Geoff Barrow / Ben Salisbury
Con: Natalie Portman (Lena), Oscar Isaac (Kane), Jennifer Jason Leigh (Dra. Ventress), Gina Rodriguez (Anya Thorensen), y Tuva Novotny (Cass Sheppard), entre otros.
Género: Drama, misterio, ciencia-ficción
País: Reino Unidos / Estados Unidos
Idioma: Inglés
Año: 2018
Duración: 115 minutos
Están en Netflix