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lunes, 25 de abril de 2016

Enemigo invisible, de Gavin Hood





Enemigo invisible
(Eye in the Sky, Inglaterra, 2015)
de Gavin Hood

Jesús Guerra

La coronel Katherine Powell (Helen Mirren) del ejército británico se encuentra en una base en su país. Ha estado buscando a una mujer inglesa que se unió a un grupo terrorista musulmán en Kenia y a su marido. Cuando recibe información de que se reunirán, en ese país, en una casa junto a otros importantes miembros de ese grupo terrorista, se pone en marcha un plan de vigilancia, con drones y agentes en tierra, con la finalidad de capturarlos. Powell se encuentra en comunicación con el lugarteniente general Frank Benson (el recientemente desaparecido Alan Rickman), quien se encuentra en una oficina de Londres, junto con Brian Goodale (Jeremy Northam), Angela Northman (Monica Dolan) y George Matherson (Richard McCabe), todos funcionarios importantes del gobierno británico, con imágenes en vivo desde el punto de reunión de los terroristas. Los funcionarios deben ser testigos de la acción militar para capturar a los ciudadanos británicos que son terroristas, y vigilar que todo se lleve a cabo de manera legal para, entre otras cosas, evitar problemas políticos. Los dos militares británicos, Powell y Benson, están también conectados con una base militar estadounidense ubicada en el estado de Nevada, pues una unidad militar americana de drones ayuda al ejército inglés en dicha operación.




Hasta aquí todo es eficiencia. El ojo en el cielo (que es el título en inglés del film), una cámara en un dron a mucha altura, permite a los militares tener una visión panorámica de una parte de la ciudad observada hasta acercamientos extremos. Ven llegar a los terroristas. Powell pide ver el interior de la casa, para intentar saber qué ocurre. Los agentes en tierra tienen un dron en forma de pájaro cerca de la casa. Este minidron se acerca volando y vuela cerca de las ventanas, pero los reflejos del sol impiden ver el interior. Es el turno de otro agente en tierra, que tiene que acercarse con algún pretexto a la casa de los terroristas, custodiada por personal fuertemente armado, para poder lanzar otro dron, aún más pequeño, en forma de mosca, y hacerlo volar hasta la casa y luego en el interior de la misma. Con estas imágenes y con software de reconocimiento logran identificar a los terroristas: son los que buscan. Pero ven también que están armando, con chalecos explosivos, a dos jóvenes. Es decir que hay un par de ataques suicidas inminentes. Powell pide que la operación pase de captura a eliminación.




El ojo en el cielo ha permitido ver también que en la misma manzana en donde están los terroristas, hay una casa en cuyo patio juega una niña. Una niña muy simpática. Y para colmo —esto no lo saben los militares, pero lo sabemos los espectadores— es una buena niña, que forma parte de una buena familia, pues el padre la deja estudiar y jugar, en secreto, pues están rodeados de vecinos musulmanes fundamentalistas.

Cuando la operación pasa de captura a eliminación, es decir a un ataque con pequeños misiles aire-tierra (que se lanzarán desde el mismo dron que toma las imágenes panorámicas, el cual es manejado desde la base americana en Nevada), los militares hacen una estimación de daños. Pero la niña simpática y bonita se encuentra ahora, para colmo de males, sentada junto a la cerca de la casa de los terroristas, pues su madre la ha enviado a vender pan: está en un área con un alto porcentaje de impacto, es decir que muy probablemente morirá.




Esto desencadena el caos en la hasta ahora eficiente operación militar. Los funcionarios ingleses no quieren que la niña muera. Porque es inocente, porque es una niña, por las repercusiones políticas cuando las noticias reporten los daños colaterales del ataque, porque ninguno quiere cargar con la responsabilidad de ordenar el ataque, etcétera, etcétera. Por el otro lado, los terroristas se están armando para los ataques suicidas, y cuando salgan de esa casa se van a separar, y no se puede saber el número de víctimas, pero probablemente serán muchas, cuando esos ataques suicidas se produzcan. La decisión se tiene que tomar ya. Pero los funcionarios no entienden que ya es ya. Y ninguno quiere cargar con la responsabilidad así que piden llamadas a otros funcionarios... Y hasta el soldado estadounidense encargado de realizar el ataque del misil a medio mundo de distancia pone sus condiciones...

Hay críticos que han visto estas escenas como una comedia. Pero la película es un thriller dramático de acción, y la escena es más bien desesperante. La desesperación puede ser un efecto interesante en un film que quiere mostrar una disyuntiva como ésta. Pero la cinta exagera tanto la indecisión y está tan obviamente de parte de la niña (aunque las últimas palabras del personaje de Alan Rickman intentan equilibrar la situación), que la obra se ve como una cinta de propaganda inglesa para demostrarle al mundo lo mucho que les preocupan situaciones como ésta. ¿O trata de mostrarnos lo indecisos que son los funcionarios ingleses (que contrapone con la frialdad de los funcionarios estadounidenses consultados por teléfono)? ¿Y trata también de mostrar lo mucho que han avanzado los derechos de los soldados estadounidenses, que se toman su tiempo y hasta piden reconsiderar las cosas antes de cumplir con las órdenes que se les dan? Cada espectador decidirá qué es lo que ve en esas escenas. No se puede negar que la idea es interesante, pero el resultado final es sumamente discutible, a pesar, claro está, de lo bien hecha que está la cinta, técnicamente, y de lo bien que están los actores, sobre todo Helen Mirren, Alan Rickman, Jeremy Northam y el somalí Barkhad Abdi (¿lo recuerdan?, estuvo nominado en los Oscares del 2013 por la película Captain Phillips, de Paul Greengrass). Lo que también da material para pensar es este asunto de los drones, minidrones y microdrones…




El director, Gavin Hood (nacido en 1963 en Johanesburgo, Sudáfrica), es actor también, y en esta película tiene un papel pequeño, interpreta al militar estadounidense que es el jefe directo del piloto del dron (Aaron Paul). Ha dirigido A Reasonable Man (1999), In Desert and Wilderness (2001), Tsotsi (2005), Rendition (2007), X-Men Origins: Wolverine (2009), y Ender's Game (2013), además de capítulos para series de TV. El guionista es Guy Hibbert (nacido en 1950, en Oxford, Inglaterra), quien ha escrito capítulos de series de TV inglesas y películas para TV.

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Enemigo Invisible (Eye in the Sky)
Dirección: Gavin Hood
Guión: Guy Hibbert
Fotografía: Haris Zambarloukos
Edición: Megan Gill
Diseño de producción: Johnny Breedt
Música: Paul Hepker, Mark Kilian
Con: Helen Mirren, Alan Rickman, Phoebe Fox, Aaron Paul, Barkhad Abdi, Jeremy Northam, Richard McCabe, Monica Dolan y Gavin Hood, entre otros.
Género: Drama / Thriller / Guerra
País: Inglaterra
Año: 2015
Duración: 102 minutos





domingo, 11 de enero de 2015

Corazones de hierro (Fury, 2014), de David Ayer




Corazones de hierro
(Fury, 2014)
de David Ayer

Jesús Guerra

Un letrero nos informa que la historia transcurre en abril de 1945, cuando los Aliados peleaban ya en territorio alemán. Nos informa también que los tanques de guerra alemanes eran superiores a los norteamericanos. Lo primero que vemos es un paisaje después de una batalla. Tanques detenidos, humo, armas tiradas, cadáveres por todas partes. Un hombre se acerca a caballo, lentamente. Al pasar junto a un tanque, otro hombre, que estaba escondido, se lanza sobre él, lo tira del caballo, y lo mata con un cuchillo. El muerto era un soldado alemán. El hombre que lo ha matado es Don Collier, alias Wardaddy (Brad Pitt). Al parecer son los únicos sobrevivientes de esa batalla, o los demás ya se han ido. Sus hombres son  Boyd Swan, Bible ('Biblia', así apodado por su tendencia a citar versículos de la Biblia, interpretado sorprendentemente bien por Shia LaBeouf), Trini García, Gordo (Michael Peña) y Grady Travis, Coon-Ass (Jon Bernthal). Luego de matar a ese hombre (¿por qué no le dispararon?, ¿para guardar silencio?, ¿no les quedaban balas?), ponen en funcionamiento su tanque y se van de ahí.

Llegan a un emplazamiento del ejército estadounidense y un soldado recibe a Wardaddy diciéndole que no creía que hubiera salido vivo (de la batalla anterior, podemos suponer). Ahí les asignan a un reemplazo del asistente de conductor de tanque que perdieron, Norman Ellison (Logan Lerman). Norman se ve bastante joven, inocentón y asustadizo. Les dice que no tiene un buen entrenamiento par combate pues su función anterior era la de transcribir mensajes a máquina. Era un chico de oficina y de repente pasa a combatiente en un tanque. De inmediato los mandan a otra misión: junto con otros tanques deberán de tomar un pueblo cercano. En un ataque alemán queda de manifiesto la inexperiencia de Norman, y un error de uno les puede costar la vida a todos. Wardaddy se encarga de aleccionar al nuevo elemento, de manera brutal pero, al mismo tiempo, casi paternal.




Luego viene una larga secuencia en el pueblo. La llegada (en las cercanías del pueblo encuentran mujeres y niños colgados de árboles con letreros. Wardaddy, que ha peleado en el frente africano y en el europeo, habla el alemán con fluidez, traduce uno de ellos, que dice algo así como «Soy un cobarde y no quise pelear por mi patria». Eso lo hicieron los SS. Para ese momento los alemanes hicieron pelear a toda su población, sin importar género o edad. Luego de la toma del pueblo llega una de las escenas más importantes de la película, que no contaré, que podemos llamar «la comida con las dos alemanas». Esta escena ha sido criticada por algunos reseñistas argumentando que, en contra del realismo de las escenas de batalla y de la ambientación general (que incluye los decorados y el vestuario, incluso los tanques, pues la cinta se filmó con tanques reales de la Segunda Guerra Mundial), esta escena no lo es. A mí me parece que esto no lo podemos saber. Podemos imaginar las peores escenas de una guerra como realistas, pero debemos suponer que en todos los casos hubo excepciones. Quizá en esta cinta, esta escena particular podría formar parte de las excepciones sin que por ello deje de ser realista. Independientemente de esto, es buena y está bien realizada, y además cumple una función dramática, en particular para el novato Norman.

Y al terminar esta escena, con la que finaliza una misión, los mandan a otra: tomar un punto de un camino, para cortar el paso a los alemanes, pues de lo contrario éstos llegarían a donde se encuentran médicos, enfermeras y medicinas del ejército americano, o algo así, pues esto se ordena muy rápido. Quizá se podría atacar a esta película de episódica (y obviamente se ha hecho), pero esto también me parece defendible. El que sea episódica actúa contra la película misma. Se nos vuelve más borrosa porque no hay un objetivo claro planteado desde un inicio, pero al mismo tiempo la vuelve realista. En abril de 1945, peleando ya en suelo alemán, el objetivo era atravesar el país venciendo a quienes se pusieran enfrente y tomar Berlín. Aunque aquí no se mencione, ese era el objetivo de esos días. Así que no necesariamente había un plan definido para cada día más que ir tomando cada metro posible. Los objetivos eran inmediatos. Tomar un pueblo, un puente, una carretera. Así que Wardaddy y sus hombres, a bordo de su tanque Fury (Furia) van a ese punto que hay que tomar para impedir el paso de los alemanes que vienen.




La escena final también ha sido duramente atacada por muchos y muy diversos críticos, y los motivos pueden resumirse en que se trata de un clímax muy hollywoodense, muy típico de los estadounidenses. En principio estoy de acuerdo. Sin embargo no tengo conocimientos militares. No sé qué podría suceder en la realidad en una situación así. En todo caso, al guionista y director, David Ayer, le faltó, quizá, enfatizar lo que estaba en juego, pues tal y como está planteada la escena todo parece un acto de heroísmo inútil, por decirlo de alguna manera. Creo que  David Ayer confía demasiado en el conocimiento del público sobre la Segunda Guerra Mundial, pues ni siquiera nos dice que los alemanes se rindieron a los pocos días (si la cinta transcurre más o menos en 24 horas de un día de abril de 1945, y los alemanes se rindieron el 8 de mayo, no pudieron pasar más de cuatro semanas para que la guerra con Alemania terminara). Confía también en el significado de lo no dicho acerca de cada uno de los personajes centrales. Pero esto es también un error, porque si no sabemos nada de ellos los personajes nunca adquieren profundidad para los espectadores. Aun así, la película es interesante y visualmente muy impresionante.

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Corazones de hierro (Fury). 2014. Dirección y guión: David Ayer. Fotografía: Roman Vasyanov. Música: Steven Price. Con: Brad Pitt, Shia LaBeouf, Michael Peña, Jon Bernthal y Logan Lerman, entre otros. Género: Guerra; acción. País: China y EUA. 134 minutos.