sábado, 4 de enero de 2020

The Witcher, de Lauren Schmidt


© Netflix




The Witcher
Serie de TV
(The Witcher, Estados Unidos, Polonia, 2019)
Creadora: Lauren Schmidt
Basada en la serie de novelas de Andrzej Sapkowski

Jesús Guerra


Para quienes no somos lectores compulsivos de ese extraño género llamado fantasía (no confundir con literatura fantástica) ni jugadores de videojuegos, la producción y, sobre todo, el éxito de la serie de TV The Witcher nos tomó por sorpresa. The Witcher fue la serie de Netflix más vista en el mundo, del 20 de diciembre pasado —fecha en que se estrenó— hasta por lo menos el fin de año (y supongo que sigue viéndose). Así que para personas como nosotros apunto algunos antecedentes.

The Witcher, que significa ‘El Brujo’, es antes que nada una serie de novelas y algunos relatos cortos del escritor polaco Andrzej Sapkowski. En Wikipedia (en las páginas sobre esta saga, en español y en inglés) encontré lo siguiente:


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La saga de Geralt de Rivia está compuesta los siguientes volúmenes (entre paréntesis está el año de publicación en polaco, en cursivas el año de publicación en español, y entre corchetes el año de publicación en inglés):

0. El primer libro se llama Wiedźmin en polaco (que sería El Brujo), es de 1990 pero ya está fuera de circulación incluso en polaco.

1. El último deseo (1993)-2002-[2007]
2. La espada del destino (1992)-2002-[2015]
3. La sangre de los elfos (1994)-2003-[2008]
4. Tiempo de odio (1995)-2004-[2013]
5. Bautismo de fuego (1996)-2005-[2014]
6. La torre de la golondrina (1997)-2006-[2016]
7. La dama del lago (1999)-2009-[2017]
8. Camino sin retorno (2000)-2010-[no está publicado]
9. Estación de tormentas (2013)-2015-[2018]


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De la página en inglés obtuve no sólo las fechas de publicación de los libros en ese idioma sino la siguiente aclaración: los libros 1 y 2 son colecciones de relatos; los libros del 3 al 7 son novelas y forman el cuerpo central de la saga, y el libro 9 es una novela independiente (supongo que esto significa que aunque se encuentra ubicada en el universo de la saga no forma parte de la misma). Al parecer, el libro 8 es también un libro de relatos. En español los libros están publicados por Artifex en la colección Alamut Serie Fantástica.

Además, existe una película y una serie de TV polacas, tres videojuegos, cómics, y juegos de mesa basados en esta serie. Es todo un fenómeno mundial, aunque centrado sobre todo en Europa y recientemente en Estados Unidos. Lo sorprendente es que no se originó en Estados Unidos ni en el Reino Unido, y ni siquiera en inglés. Por eso anoté también las fechas de publicación de los libros en inglés, pues sobre todo los norteamericanos se tardan para retomar las obras literarias que no provienen de su idioma, pero si son negocio terminan por hacerlo.


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Ahora sí, pasemos a la serie The Witcher, de Netflix. La primera temporada se estrenó a nivel mundial el 20 de diciembre pasado y está compuesta por ocho episodios de una hora:

1. Principio del fin (The End's Beginning)
2. Cuatro marcos (Four Marks)
3. Luna traicionera (Betrayer Moon)
4. Banquetes, bastardos y entierros (Of Banquets, Bastards and Burials)
5. Apetitos incontenibles (Bottled Appetites)
6. Especies raras (Rare Species)
7. Antes de la caída (Before a Fall)
8. Mucho más (Much More)

La segunda temporada está anunciada para el año 2021.

El personaje central es Geralt de Rivia (Henry Cavill), un Brujo (Witcher) pero no en el sentido tradicional, en realidad es un mutante, un ser creado por medios mágicos (aunque no sabemos por quién), que tiene algunos poderes mágicos pero ante todo es una especie de guerrero-cazador, y su objetivo primordial es cazar monstruos, de los que hay bastantes y muy variados en ese mundo en el que viven estos personajes, un lugar llamado el Continente, que tiene diversos reinos en el norte y en el sur. Viven en un tiempo similar a la Edad Media, con villas, castillos, reyes, reinas, princesas, bosques encantados, caminos de tierra y lodo, etc.


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Ahí conviven enanos, elfos y humanos, y diversos seres mágicos, pues existen los brujos, pero también los hechiceros, hechiceras, magos y magas (y todos parecen tener poderes mágicos diferentes). Quizá existan también las brujas, pero no en el sentido en que lo es Geralt de Rivia. Hay tensiones raciales pues los humanos fueron los últimos en llegar a ese lugar que primero estuvo dominado por los enanos, luego por los elfos y cuando los humanos arribaron les hicieron la guerra a los elfos hasta vencerlos, así que los elfos y los enanos ahora son algo así como ciudadanos de segunda. Sin embargo, la magia original era la de los elfos, que en un principio colaboraron con los humanos y los enseñaron a «convertir el caos en magia», luego los humanos los traicionaron y mataron a muchos en la llamada «Gran Purga».

Hay muchos, muchísimos personajes, pero hay dos muy importantes, relacionados con Geralt: la princesa Cirilla, la Leoncita de Cintra, llamada comúnmente Ciri (Freya Allan) y una maga que tiene una historia interesantísima llamada Yennefer de Vengerberg (Anya Chalotra). Cada capítulo narra una aventura específica del brujo Geralt —también conocido como el Lobo Blanco o como el Carnicero de Blaviken—, acompañado por un bardo, un juglar llamado Jaskier (Joey Batey) quien además de cantar las aventuras del brujo quiere ser su amigo, título que, por lo menos hasta ahora, Geralt se niega a concederle. Pero cada capítulo, también, nos narra fragmentos de las historias de Ciri y de Yennefer.


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Sin embargo, sobre todo en un inicio, la saga es confusa (lo que no impide que la disfrutemos) por la estructura elegida para contarla pues está narrada con saltos temporales, algunos bastante grandes, sin que a los espectadores se nos ubique en el tiempo, de tal manera que varias escenas que en un principio suponemos suceden más o menos en el mismo tiempo y tomamos como secuenciales se pueden encontrar separadas por varios años, y no caemos en cuenta de esto hasta que vamos conectando elementos a lo largo de los episodios.

La serie está muy bien hecha. Visualmente es estupenda y logra mezclar atmósferas de diferentes géneros, como la fantasía y el terror. El argumento es interesantísimo, aunque es evidente que falta mucho para que esta serie termine (esperemos que concluyan la adaptación de la saga completa), y los personajes son, en general, misteriosos y complejos. El sentido del humor aflora, sobre todo, en las interacciones entre Jaskier y Geralt. Y la música es maravillosa.


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Si el manejo del tiempo los desconcierta, no se desanimen: a medida que pasan los episodios comienzan a aclararse por lo menos algunos puntos. Evidentemente tendremos que esperar las siguientes temporadas para poder seguir realizando conexiones. Quedan pendientes muchos misterios, incluida la historia de Geralt. Lo mejor es, lo recomiendo, al terminar de ver estos ocho capítulos, volver a verlos (además se les va a antojar hacerlo), entonces se darán cuenta que desde el inicio hay indicios que en un principio se nos pasaron porque no había manera de que en esa primera vista fueran lo suficientemente significativos para que les prestáramos atención o para que se nos quedaran en la memoria.

Hay un diálogo en el primer episodio entre Geralt y una mujer llamada Renfri en la que ella le pregunta: «No crees en el destino y no crees en el mal menor, entonces ¿en qué crees?» Y Geralt le responde que no cree en el mal menor porque piensa que el mal menor, el mal mayor y el mal mediano son males de todas maneras, que prefiere no tener que escoger, mantenerse al margen y hacer lo que debe hacer: matar monstruos. El problema, lo sabe él mejor que nadie, es que el peor de los monstruos es el ser humano.

Aunque no sean espectadores habituales de obras de fantasía, denle una oportunidad a The Witcher, y se darán cuenta que trata de muchas más cosas de lo que aparenta, y que el universo de estos seres está muchísimo más cercano a nosotros de lo que suponemos en un inicio.

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Les pueden interesar estas páginas de Wikipedia:





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The Witcher
Creadora: Lauren Schmidt
Producción: Netflix, Pioneer Stilking Films, Platige Image, Sean Daniel Company
Dirección: Alik Sakharov (3 episodios), Charlotte Brändström (2), Alex Garcia Lopez (2), Marc Jobst (2)
Guiones: Andrzej Sapkowski (novelas; 8 episodios), Lauren Schmidt (creadora; 8), Declan De Barra (1),
Beau DeMayo (1), Haily Hall (1), Jenny Klein (1), Sneha Koorse (1), Mike Ostrowski (1)
Fotografía: Gavin Struthers (5 episodios), Jean-Philippe Gossart (4)
Edición: Liana Del Giudice (4 episodios), Nick Arthurs (3), Jean-Daniel Fernandez-Qundez (3), Xavier Russell (1)
Diseño de producción: Andrew Laws (9 episodios)
Dirección de arte: Chloe Kletsa, Keith Pain, Rafal Sadowy, János Szárnyas, Zoltán Sárdi, Justin Warburton-Brown, Sophie Bridgman, Mark Larkin  
Música: Sonya Belousova (8 episodios), Giona Ostinelli (8)
Con: Henry Cavill (Geralt de Rivia), Freya Allan (Ciri), Anya Chalotra (Yennefer), Mimi Ndiwen (Fringilla), MyAnna Buring (Tissaia), Wilsin Radjou-Pujalte (Dara), Adam Levy (Mousesack), Joey Batey (Jaskier), Lars Mikkelsen (Stregobor), Royce Pierreson (Istredd), Jodhi May (Reina Calanthe), Björn Hlynur Haraldson (Eist) y Eamon Farren (Cahir), entre muchos otros.
Género: Acción, aventura, drama, fantasía, horror, misterio
País: Estados Unidos, Polonia
Idioma: Inglés
Año: 2019
Duración: 60 minutos cada episodio
Episodios: 9 (primera temporada)
Está en Netflix


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sábado, 28 de diciembre de 2019

Los dos papas, de Fernando Meirelles


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Los dos papas
(The Two Popes, Reino Unido, Italia, Argentina, Estados Unidos, 2019)
de Fernando Meirelles

Jesús Guerra


Si les dicen que hay una película sobre el papa Benedicto XVI y el cardenal que sería su sucesor, ustedes preguntarán: «¿Y de qué trata?» Seguramente les dirán algo como: «Es una conversación entre los dos. Muy intensa. Hablan de religión, de la dirección que debe tomar la Iglesia católica, del tema de los sacerdotes que han abusado de niños y niñas en todo el mundo, de las dudas existenciales de cada uno de ellos...» (lo cual es cierto, la cinta trata, entre otras cosas, de eso). ¿Qué tipo de película se imaginan ustedes que es? Lo común sería imaginar una película bastante lenta, que se desarrolla entre pasillos y salas de estar del Vaticano, quizá con algunos flashbacks, pero básicamente una cinta conversada. Interesante, sin duda. Tal vez algo aburrida.

Pero lo importante, en realidad, para poder imaginarla correctamente, son los otros datos acerca de la cinta. La dirección es de Fernando Meirelles (el director brasileño de Ciudad de Dios, 2002; The Constant Gardener, 2005; y Ceguera, 2008 —esta última basada en la novela de Saramago Ensayo sobre la ceguera—, entre muchas otras películas y series de TV); el guión es de Anthony McCarten (guionista de The Theory of Everything, 2014; Darkest Hour, 2017 y Bohemian Rhapsody, 2018, entre otros guiones, obras de teatro y novelas. Esos tres guiones suyos no sólo son los más recientes y los más famosos, sino que los tres fueron la base para tres películas cuyos actores principales se ganaron el Oscar), y está interpretada por Anthony Hopkins como el cardenal Ratzinger luego el papa Benedicto XVI, y por Jonathan Pryce, como el cardenal Jorge Bergoglio, luego el papa Francisco... Con esta información muy probablemente su idea de lo que podría ser la cinta Los dos papas cambiará bastante. ¿Pero qué tanto cambiará? Permítanme decírselos de una vez: la película no tiene nada que ver con lo que imaginan. Va más allá, mucho más allá, es una obra hecha de una manera completamente diferente a lo que seguramente imaginan.

Jorge Bergoglio, el nuevo papa Francisco (el siempre estupendo Jonathan Pryce) intenta hacer una reservación, por teléfono, personalmente, para un vuelo de avión, porque algo no funciona bien con su WiFi. Lo vemos de perfil, casi desde atrás, en un plano muy cerrado. «¿Nombre?» «Jorge Bergoglio». La mujer que lo atiende, al escuchar su nombre, se pone en guardia. «¿Como el papa?», «Sí, bueno, de hecho...» La mujer lo corta a media frase. «¿Código postal?» «Ah, no lo sé... Ciudad del Vaticano». «Qué gracioso». La mujer cuelga. Así empieza la película. Esta escena debe de ubicarse en 2013, en los primeros días o semanas del papa Francisco.

La escena siguiente se desarrolla unos años antes, en abril de 2005, cuando el cardenal Bergoglio está dando una especie de charla en un barrio de Buenos Aires (tal vez una misa al aire libre). Interactúa con la gente. Bebe jugos con ellos. Menciona algo de su equipo de futbol preferido. La gente le aplaude. Entonces, una mujer se le acerca y le avisa que el papa (Juan Pablo II) acaba de morir.

La siguiente escena es un muy eficaz collage de diversos periodistas de diferentes partes del mundo, haciendo comentarios en varios idiomas sobre el recién fallecido papa mientras se muestran escenas de su funeral en el Vaticano. Así es como empieza esta película, con una enorme agilidad, con ingenio para brindarnos la información requerida.

Luego vemos los preparativos para la votación para elegir al sucesor de Juan Pablo II. Queda establecido que Ratzinger no quiere a Bergoglio, porque es el polo opuesto suyo de las tendencias de la Iglesia. Ratzinger es dogmático, serio, duro. Un intelectual, un académico, con un pasado en las juventudes del nazismo. Bergoglio es popular, querido por la gente, cercano a la gente, reformista, con ideas completamente diferentes a las de los conservadores del Vaticano, que no habla sólo de religión sino de problemas ambientales, de las desigualdades económicas, de política y muchos otros temas y problemas actuales.


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Ratzinger gana la elección. Es el nuevo papa. Bergoglio se desanima por la victoria del conservadurismo. Piensa que lo mejor que puede hacer es renunciar a su puesto de cardenal e irse a atender una pequeña parroquia. La siguiente escena salta al año 2012. Bergoglio está desesperado porque no le llega respuesta del Vaticano, a donde escribió pidiendo el permiso del papa para retirarse. Compra un boleto para Roma. Piensa que debe ver su caso directamente con Benedicto XVI. Y entonces recibe carta del Vaticano. El papa lo cita pues quiere hablar con él personalmente. ¿Es eso una señal?

Lo que sigue es una serie de escenas extraordinarias de conversaciones entre Benedicto XVI y Jorge Bergoglio. Extraordinarias en principio por tratarse de quienes se trata, en donde estos dos personajes diametralmente opuestos se acercan y chocan, pero poco a poco comienzan a entenderse, aunque sus puntos de vista no cambien. Extraordinarias las escenas, también, por estar interpretadas por Anthony Hopkins y Jonathan Pryce, dos verdaderos gigantes de la actuación (ambos originarios de Gales).

Los dos hombres tocan temas importantes, muy serios, pero no siempre institucionales, poco a poco se abren uno al otro y hablan de sí mismos, de sus historias, de sus dudas. Se trata de dos hombres mayores hablando de su vida. Y en momentos inesperados aflora un delicioso sentido del humor. Hasta chistes se cuentan, y aunque el receptor no siempre lo capta, el espectador sí.

Ratzinger y Bergoglio, en la realidad, se vieron tres veces. Lo que conversaron no lo sabe nadie. El guionista, el espléndido Anthony McCarten ha declarado que lo que hizo fue conseguir todo lo que pudo sobre Ratzinger y Bergoglio, todo lo que han escrito o que han declarado a la prensa, lo que han dicho en público, entender sus puntos de vista, sus posiciones sobre todos los temas posibles y crear los diálogos. Todo lo que dicen en estas conversaciones ficticias está respaldado. No se lo dijeron realmente uno al otro, pero lo dijeron o lo escribieron en algún momento. Y ese trabajo del guionista es extraordinario.

El director, Fernando Meirelles, por su parte, le ha dado un aire de intimidad, una gran calidez, una enorme agilidad, un tono maravilloso, y un delicioso sentido del humor incluso en la musicalización, y ha logrado entregarnos una película reflexiva y emotiva, así como divertida y gozosa, llena de momentos brillantes. Es un filme que merece ser visto (y revisto), tener éxito, ganar premios y convertirse en un clásico. Es una de esas películas en las que todo, o casi todo, es formidable.

Los dos papas ya obtuvo varias nominaciones para los Golden Globes 2020: Mejor Película, categoría Drama; Mejor Actor en una película de Drama: Jonathan Pryce; Mejor Actor de Reparto en cualquier tipo de película: Anthony Hopkins; y Mejor Guion en cualquier tipo de película: Anthony McCarten. Es sorprendente que Fernando Meirelles no haya conseguido nominación para Mejor Director, pero así son los premios (de cualquier tipo): inconsistentes.

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Los dos papas (The Two Popes)
Dirección: Fernando Meirelles
Guión: Anthony McCarten
Fotografía: César Charlone
Edición: Fernando Stutz
Diseño de producción: Mark Tildesley
Dirección de arte: Saverio Sammali
Música: Bryce Dessner
Con: Anthony Hopkins, Jonathan Pryce, y Juan Minujín, en los papeles principales
Género: Biografía, Comedia, Drama
País: Reino Unidos, Italia, Argentina, Estados Unidos
Idioma: Inglés, español, latín, italiano, alemán
Año: 2019
Duración: 125 minutos




viernes, 25 de octubre de 2019

Guasón, de Todd Phillips




Guasón
(Joker, Estados Unidos, Canadá, 2019)
de Todd Phillips

Jesús Guerra

 Arthur Fleck (Joaquin Phoenix) trabaja como payaso para una agencia que los alquila para fiestas, para celebraciones para niños enfermos en hospitales, para sostener carteles afuera de tiendas... No es buen payaso, no es un hombre gracioso, pero él cree que sí lo es. Arthur padece una enfermedad mental que lo hace reírse, carcajearse lastimeramente, cuando siente otros sentimientos que no tienen nada qué ver con el buen humor y la comicidad. Particularmente se ríe cuando está angustiado. Incluso trae una tarjeta impresa que puede mostrarle a la gente que dice precisamente eso, que está enfermo y que su risa no está relacionada con lo que realmente siente. Pero no se puede ir mostrándole una tarjeta a todo mundo, a toda hora.

Arthur vive con su madre, Penny Fleck (la siempre estupenda Frances Conroy), en un humilde departamento de un edificio destartalado en Ciudad Gótica (Gotham). Estuvo en un hospital psiquiátrico alguna vez y desde entonces depende de la seguridad social para su tratamiento. En una ocasión pide que la psicóloga-trabajadora social-asistente le diga al médico que le aumente la dosis. La mujer le dice que de cuál medicamento si toma siete diferentes. En otra entrevista él le dice que lo único que quiere es no sentirse tan mal.

Para colmo, la ciudad es un caos que empeora: hay mucho ruido, todo el tiempo, en todas partes; y la gente es cada vez más agresiva (todo el tiempo, en todas partes). Un día un grupo de jóvenes le roba el cartel con el que trabaja afuera de una tienda. Arthur corre detrás de ellos varias cuadras y en un callejón le rompen el cartel en el rostro y lo patean entre todos, porque sí, por gusto. ¿No tiene la impresión de que todo empeora?, le pregunta en una ocasión a la trabajadora social que le da las recetas para sus medicamentos. Y sí, todo empeora. La mujer le dice que el centro de asistencia en el que están va a cerrar sus puertas porque les quitaron el presupuesto. ¿Y quién me va a dar mis medicinas? La mujer le responde que a la gente del gobierno no le importa la gente como él... ni como ella.

Arthur admira a Murray Franklin (Robert De Niro), un cómico que tiene un exitoso talk-show nocturno, y cuando ve el programa junto a su madre, él se imagina que está entre la audiencia en el estudio de televisión, y que le llama la atención a Murray y éste lo hace pasar al escenario y lo abraza... Esa admiración y esa necesidad de reconocimiento, de admiración, de aplausos (él mismo le dice a su psicóloga que toda su vida ha tenido la sensación de que no existe), impulsa su deseo de convertirse en un cómico, y hace apuntes para chistes en un cuaderno que también es su diario, e incluso una noche se presenta en un club de humoristas con noches de aficionados, presentación que tiene consecuencias catastróficas. La presión económica es demasiada, su historial familiar es muy pesado y la sociedad que lo rodea es espantosa. Arthur Fleck, enfermo mental, solitario y pobre, no puede sino quebrarse o explotar.

La película es extraordinaria. Joaquin Phoenix encarna a la perfección a Arthur Fleck (adelgazó 23 kilos para esta interpretación y creó dos tipos de carcajadas diferentes, la que Arthur manifiesta en sus ataques de risa fuera de lugar, y una aguda y falsa que utiliza cuando intenta mezclarse, integrarse con quienes le rodean, entre el público viendo a un cómico o en su lugar de trabajo con los compañeros). Sin embargo, para mí lo más extraordinario es la dirección y la fotografía. La cinta transcurre en 1981, así que filmaron la película como si hubiese sido hecha en ese momento, en realidad un poco más atrás: la película es una cinta de los años 70. No sólo en su fotografía sino en sus encuadres y ángulos de cámara y, esto es fundamental, en su tratamiento de la historia y de los personajes, en la estructura y en el ritmo. Es una cinta bastante más lenta que las actuales, pero también nos muestra personajes más complejos. Al ver este filme uno se acuerda de inmediato de películas como Taxi Driver (Martin Scorsese, 1976) y Tarde de perros (Dog Day Afternoon, Sidney Lumet, 1975; incluso Joaquin Phoenix nos recuerda al personaje de Sal, de esta cinta, interpretado por John Cazale, actor prematuramente fallecido en 1978, por su delgadez y el pelo medio largo, siempre despeinado).




Es extraordinaria, también, porque, aunque es evidente que la película es parte del mundo del cómic por las referencias al universo de Batman (la ciudad es Gotham, el padre de Bruce Wayne —Bruce aquí aparece como un niño— es Thomas Wayne (Brett Cullen), quien aquí lanza su candidatura para alcalde, Alfred se convierte en Joker), no se parece en nada a las adaptaciones (excesivas en nuestros días) de cómics. Uno podría olvidarse por completo de los cómics con este filme, lo que vemos en pantalla es la terrible historia de Arthur Fleck.

Y algo aún más sorprendente es que ninguna película anterior de la filmografía del coguionista y realizador de Joker, Todd Phillips, nos indicó, nunca (por lo menos a mí), que él podría escribir y dirigir una cinta como ésta. Todd Phillips es el director de comedias estudiantiles bobas como Road Trip (2000) y Old School (2003), de la adaptación cinematográfica de la antigua serie Starsky & Hutch (2004), y luego de las exitosas comedias (bobas pero eficientes) llamadas ¿Qué pasó ayer? (The Hangover, 2009; con su segunda parte en 2011 y la tercera en 2013). ¿De dónde salió el cineasta capaz de hacer un estudio sobre la alienación, mental y social, como Joker? Misterios del cine.

La escena final de esta cinta es interesantísima, y no me refiero al caos de la revuelta ciudadana convertida en convención de payasos fuera de control, sino a la escena en el psiquiátrico, la cual, entre otras cosas, nos obliga a repensar la película completa. ¿Qué escenas de las anteriores han sucedido exclusivamente en la mente delirante de Arthur?

Por supuesto, Joker no pretende justificar el crimen, ni siquiera a Arthur, lo que quiere es que comprendamos al personaje central. Comprender no es justificar. La obra no es un ejemplo a seguir para nadie, ninguna obra lo es. Las novelas y las películas lo que pretenden es mostrarnos el mundo desde una cierta perspectiva. Y por lo tanto tampoco pueden ser moralistas ni pedagógicas. Las obras no deben tener moraleja. Milan Kundera dice que las novelas deben de ser ambiguas (es decir, moralmente ambiguas) porque la realidad también lo es. El arte es un espejo no un manual de instrucciones. El arte lo que pretende es hacer reflexionar al espectador, no darle consignas. Joker, además de contarnos el origen del villano del universo de Batman, es el retrato de un enfermo mental en una sociedad indiferente. El arte, los artistas, hace una parte del trabajo. Los espectadores debemos hacer la nuestra. El espectador debe aprender a interpretar lo que ve y lo que escucha. Joker es, en todo caso, una llamada de atención.

La estupenda e intensa música es de Hildur Guðnadóttir (compositora nacida en Islandia en 1982), que ha musicalizado, entre otras obras, la miniserie Chernobyl (2019), y las películas Sicario: Day of the Soldado (Stefano Sollima, 2018) y Journey's End (Saul Dibb, 2017).

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Guasón (Joker)
Dirección: Todd Phillips
Guión: Todd Phillips, Scott Silver, basados en personajes de Bob Kane, Bill Finger y Jerry Robinson
Fotografía: Lawrence Sher
Edición: Jeff Groth            
Diseño de producción: Mark Friedberg
Dirección de arte: Laura Ballinger
Música: Hildur Guðnadóttir
Con: Joaquin Phoenix, Robert De Niro, Zazie Beetz, Frances Conroy, Brett Cullen, Shea Whigham, y Bill Camp, entre muchos otros.
Género: Thriller, Crimen, Drama
País: Estados Unidos, Canadá
Idioma: Inglés
Año: 2019
Duración: 122 minutos




jueves, 10 de octubre de 2019

Damascus Cover, de Daniel Zelik Berk





Damascus Cover
(Reino Unido, 2017)
de Daniel Zelik Berk

Jesús Guerra


Un espía israelí llamado Ari Ben-Sion (Jonathan Rhys Meyers) y su compañero Shaul (Aki Avni) se encuentran en Berlín trabajando en una operación para capturar a otro espía israelí que ha estado pasando información a los sirios. Este hombre logra decir, en una llamada telefónica, que el espía israelí mejor colocado dentro del gobierno sirio es conocido como el Ángel, pero no sabe su nombre. En ese mismo momento Shaul entra al cuarto de hotel del espía, pelean, el espía está a punto de matar a Shaul cuando Ari lo mata. Operación fallida. Pero el mensaje es claro: si algo va mal, un agente a quien debe salvar es a su compañero.

De regreso en Israel, el jefe de ambos, Miki (el siempre estupendo John Hurt) les dice que deben asumir que el informante dijo todo lo que sabía y que es necesario regresar a todos sus espías en Siria. Pero le dan una misión especial a Ari. Debe ir a Damasco y contactar a un científico israelí que trabaja para el gobierno sirio y sacarlo del país junto a su familia, sin embargo la manera de contactarlo es a través de la sirvienta judía de un empresario alemán, exnazi, Franz Ludin (Jürgen Prochnow), para lo cual Ari deberá viajar bajo la identidad de un empresario alemán de nombre Hans Hoffmann.

Antes de eso, empero, Ari debe pasar una evaluación con la psiquiatra de los servicios de inteligencia. Sucede que tiempo atrás murió el hijo de Ari, y esto culminó con la separación de su mujer. Es necesario saber si Ari está en condiciones de realizar su misión. Por otra parte, días antes de comenzar su misión, Ari salva a una joven periodista norteamericana de la furia de unos judíos ortodoxos a quienes fotografiaba en la calle. Ari la saca de ahí, la lleva a un café y le explica por qué fue agredida. Ella, llamada Kim Johnson (Olivia Thirlby) le da su número de teléfono. Dice que estará ahí un par de días y que se irá porque trabaja en unos reportajes sobre Oriente Medio. Ari, por supuesto no le llama.

Ari, en su personalidad de Hans Hoffman, llega a Damasco. Desde el mismo aeropuerto es seguido y fotografiado. Y a la mañana siguiente se topa con Kim Johnson en el hotel («¿me estás siguiendo?», le dice ella). Y comienza la trama de encuentros, engaños, persecuciones, amores pasajeros, mentiras, actuaciones, peleas a golpes, balaceras, escapes... es decir, la vida diaria de un espía, por lo menos según en cine.




El guion fue escrito por el propio realizador, Daniel Zelik Berk y Samantha Newton, basados en una novela de 1977 de Howard Kaplan, aunque la cinta ha sido ubicada en noviembre de 1989, poco después de la caída del muro de Berlín («Si el muro de Berlín ha caído, todo es posible», dice Kim en algún momento). No termino de entender la carrera cinematográfica del coguionista y realizador, pues aunque ha estado en el mundo del cine por lo menos desde los años ochenta, ha producido sólo cinco películas (de 1986 a 1998), ha escrito sólo este guion, y ha dirigido sólo dos cintas, ésta y una película para televisión, en 1998, llamada Frozen. Sin embargo, en IMDb podemos leer que él acompañó a Christopher Reeve en un viaje a Israel en 2003, y que cuando él trabajaba para John Travolta, arregló la junta entre Travolta y Quentin Tarantino gracias a la cual Travolta participó en Pulp Fiction, y por tanto revivió su carrera. El asunto es que, aunque Daniel Zelik Berk es un hombre talentoso, no tiene gran experiencia, por lo menos como guionista ni como realizador. Aun así, a mí Damascus Cover (que en España se llama Operación en Damasco) me parece interesante. Nada más, y tampoco nada menos. Hay por ahí una gran cantidad de películas que no llegan siquiera a ser interesantes.

Tanto el guion como la dirección son un tanto acartonados, lo que afectó la actuación de Jonathan Rhys Meyers, quien francamente no me parece muy creíble como espía y hombre de acción (a Rhys Meyers le van muy bien papeles en cintas de época —el rey Enrique VIII, en la serie The Tudors, 2007-2010—, le van bien los disfraces, músico de Glam Rock —Velvet Goldmine, Todd Haynes, 1998—, amante metrosexual —Match Point, Woody Allen, 2005—, obispo sanguinario —en la serie Vikings, 2017-2018—, y tal vez fuera más creíble como espía dirigido por otro realizador). Los diálogos también son acartonados, son clichés; y creo que Olivia Thirlby no es, tampoco, la mejor elección para el papel de Kim Johnson, no porque actúe mal sino porque no tiene la personalidad requerida para este papel. Entiendo que también es una cuestión de presupuesto.

John Hurt, que era un actor estupendo, lamentablemente tuvo muy poco tiempo en pantalla, pero evidentemente es un personaje importante. Lamentablemente, también, murió después de la filmación de la cinta, así que ésta fue su última película (se acordarán de él, Max en Midnight Express —Alan Parker, 1978—, Kane en Alien —Ridley Scott, 1979—, irreconocible como John Merrick en Elephant Man —David Lynch, 1980—, Winston Smith en 1984 —Michael Radford, 1984—, Mr. Ollivander en las películas de Harry Potter... participó en 208 películas), por eso está dedicada a él.

Además de lo anterior, para ser un thriller de espionaje, la cinta muestra poca acción y, sobre todo en la primera mitad, es incluso lenta. Queda claro, pues, que no es la gran película, y, sin embargo, como ya lo apunté, me pareció interesante. No todas las cintas de espías muestran el cansancio de los espías por vivir esa vida que es, básicamente, mentir y estar atento a las mentiras de los demás. Supongo que muchos nos habremos preguntado al ver obras de este género, ¿qué tipo de personas eligen un trabajo así? Y aunque sea algo superficialmente, esta película toca este tema. Por supuesto, intenta ser más realista que las obras de James Bond o Jason Bourne, aunque estas últimas sean más entretenidas, más ágiles, más complicadas en su trama.

La cinta fue filmada en Casablanca y otras locaciones de Marruecos, Alemania e Israel.

Se puede ver en Netflix.
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Damascus Cover
Dirección: Daniel Zelik Berk
Guión: Daniel Zelik Berk y Samantha Newton, basados en una novela de Howard Kaplan
Fotografía: Chloë Thomson
Edición: Martin Brinkler              
Dirección de producción: Matthew Button
Dirección de arte: Rabia Nguadi
Música: Harry Escott
Con: Jonathan Rhys Meyers, Olivia Thirlby, Jürgen Prochnow, John Hurt, Navid Negahban, Igal Naor, y Aki Avni, entre muchos otros.
Género: Thriller, Espionaje, Misterio
País: Reino Unido
Idioma: Inglés, alemán, árabe
Año: 2017
Duración: 93 minutos